sábado, 5 de noviembre de 2022

¿Es aburrido el cielo? (6 de Noviembre)

 

EVANGELIO 
Lucas 20,27-38.

En aquel tiempo, se acercaron algunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, y preguntaron a Jesús:
- «Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero sin hijos, que tome la mujer como esposa y de descendencia a su hermano . Pues bien, había siete hermanos; el primero se casó y murió sin hijos. El segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete, y murieron todos sin dejar hijos. Por último, también murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete la tuvieron como mujer».

Jesús les dijo:
-«En este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposo, pero los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos no se casarán ni ellas serán dadas en matrimonio. Pues ya no pueden morir, ya que son como ángeles; y son hijos de Dios, porque son hijos de la resurrección.

Y que los muertos resucitan, lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos».

¡Palabra del Señor!


El cielo debe de ser muy aburrido. Allí los hombres no se casan ni las mujeres toman esposo, no se puede disfrutar de un buen banquete de bodas gustando los mejores vinos y los más sabrosos manjares. Tampoco se puede practicar sexo, ni tomar drogas, que para tantos es la panacea de la felicidad.

¿Qué es una vida sin los gustos de la buena mesa y los placeres de la carne? Además, en el cielo no hay cuentas bancarias a las que mirar devotamente y sobre las que sostener mi estatus, ni registro de títulos académicos o nobiliarios. Ni siquiera se puede disfrutar de las desgracias ajenas practicando el noble arte del chinchorreo, porque allí todos son buenos y todo juicio malicioso un imposible. ¿Tiene sentido una existencia así, privada de los placeres del cuerpo y del alma? ¿Quién quiere ir a un cielo así?

No es extraño que los saduceos, contemporáneos de Jesús, negaran la resurrección. Ellos formaban parte de la casta de gobernantes, del grupo de los ricos y poderosos de Israel. “No hay resurrección”, decían; y esta negación tenía su lógica: “Dios premia a los buenos en la tierra, y a nosotros nos ha dado riquezas porque somos buenos; y el que es pobre es porque se lo merece; algo habrá hecho”. 

Por otro lado, el también importante grupo de los fariseos, amantes de la ley, afirmaban que "sí hay resurrección" para quienes cumplen los preceptos establecidos. 

¿Y qué dice Jesús? Jesús dice sí a la resurrección, pero no como premio al cumplimiento de la ley sino por pura fidelidad-amor  de Dios que nos hace participar de su naturaleza viviente: “Que los muertos resucitan, lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos”.

* * *
Ahora bien ¿cómo será el cielo en el que resucitaremos? 

Nuestra imaginación tiende a hacer un cielo a medida de nuestros deseos y nuestros gustos. Para hablar del cielo los cristianos hemos recurrido al imaginario terrenal y lo hemos pintado como un lugar suave y cálido, lleno de simpáticas y luminosas nubes, un vergel que contrasta con la sequedad del desierto, un paraíso complaciente, un banquete de bodas donde todos pueden degustar sin límites manjares suculentos. Son imágenes que intentan explicar el cielo, pero que a veces no hacen sino deificar muy sutilmente los placeres de la carne.

Reducir el cielo a la suma plena de placeres de la tierra es un equívoco lamentable. Lo sabemos por experiencia. Cuando se da el abuso en lo que nos parecía placentero: comida, bebida, sexo, vacaciones, reconocimientos humanos, etc., el exceso empieza a causar tedio, insatisfacción y vacío.  Todo placer mundano lleva ínsito, inherente, el sufrimiento. Una vez satisfechos los deseos  suele venir el cansancio, el aburrimiento y el tedio. Sabemos que el placer es efímero, se acaba, y ya sólo de pensar su finitud comenzamos a sufrir su pérdida. ¿Cómo va a ser el cielo un lugar de placer eterno si éste no puede ser infinito? 

Pero hay esperanza: la misma frustración del placer parece despertar en el alma el anhelo de hallar algo que me satisfaga eternamente. El anhelo es distinto al deseo, aunque fáciles de confundir, igual que ocurre con el placer y el gozo. Una frase atribuida a Thomas Merton puede ayudar a entender lo que pretendo decirte: “No busques descanso en ningún placer, porque no fuiste creado para el placer sino para el gozo. Y si no conoces la diferencia entre el placer y el gozo aún no has comenzado a vivir” (Th. Merton). 

El deseo de placer lo motiva algo exterior que seduce y ata mis sentidos; el anhelo de gozo  me nace  de dentro y despierta lo mejor que hay en mi interioridad, donde me descubro -lo dice el evangelio de hoy- como "hijo de Dios, hijo de la resurrección".


* * *
La vida verdadera no es la que obtenemos por disfrute y apego a los placeres, sino por el gozo de vivir en Dios y en su creación. “El reino de Dios -y con él el estado de cielo- no es comida y bebida, sino justicia, paz y alegría en el Espíritu Santo” (Rm 14,17).  Quien vive el gozo de la unión de su espíritu con el Espíritu de Dios comienza a vivir la vida eterna.

No dediques mucho tiempo a imaginar el cielo, porque no es un lugar sino un estado. No vas al cielo, estás en el cielo. Más que desbordar tu imaginación lo que necesitas es abrirte al silencio, dejar que Dios te hable, despertar tu corazón al Misterio inagotable de la divinidad y convertirte a la mirada de Jesús sobre las cosas: “En este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposo, pero los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos no se casarán ni ellas serán dadas en matrimonio. Pues ya no pueden morir, ya que son como ángeles”

Es como si dijera Jesús: en este mundo vivimos momentos de placer y de gozo; pero no os apeguéis a esas experiencias en lo que tienen de mundanas, porque “ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman” (1 Cor 10,9). Simplemente calla, ama y espera. 

El cielo no es ni aburrido ni divertido, es placer sin asomo de sufrimiento, un inimaginable gozoso placer.

¡Feliz y gozoso domingo!
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Otro comentario a la liturgia de hoy en:

Noviembre 2022.
Casto Acedo

jueves, 6 de octubre de 2022

Sobre la renovación de la hermandad de la Virgen de la Albuera

A TODOS LOS HERMANOS DE LA HERMANDAD

DE LA VIRGEN DE LA ALBUERA DE SAN PEDRO DE MÉRIDA

Comunicado del Párroco como responsable actual de la misma.


Queridos amigos:

El pasado martes, 4 de Octubre, tuvimos una reunión, convocada desde la Parroquia y abierta a todas las personas que forman parte de la hermandad.

Fue una reunión informativa, donde en primer lugar por mi parte expuse los distintos modos de entender nuestra relación con Ntra. Sra. de la Albuera en San Pedro de Mérida. He de decir que la asistencia a la reunión fue escasa, 12 personas,  y básicamente miembros actuales de la hermandad.

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Recordamos que la Hermandad es una Asociación de fieles católicos al servicio del culto a la Virgen de la Albuera, radicada en la Parroquia de San Pedro, y que desde ella realiza su misión, que es básicamente la de promover la devoción a la Virgen, dar solemnidad a los actos de culto celebrados en su honor, en especial los propios de su fiesta,  y servir de cauce de encuentro y comunión entre todos los hermanos, devotos y vecinos del pueblo.

Seguidamente informé acerca de la situación canónica de la Hermandad, que de momento tiene unos estatutos no propiamente de Hermandad sino de Asociación Religiosa. Esto significa que a todos los efectos es una hermandad que depende en todo de la Parroquia

Alcanzar la autonomía propia de una Hermandad a nivel archidiocesano es un objetivo deseable pero, de principio la Iglesia para reconocer a quienes ocupan cargos directivos de una hermandad les pide la asistencia a un curso de formación religiosa de dos cursos de duración, que se da en Mérida y otros lugares. Aprovecho para decir que actualmente está impartiendo este curso los lunes de 8 a 10 de la noche. Si alguien está interesado en asistir puede comunicármelo a mí e iniciarlo. De hecho las sesiones comenzaron el lunes pasado.

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Uno de los temas que más preocupa en estos momentos es la de elegir nuevo mayordomo tras el fallecimiento Antonio Mendoza hace poco más de un año. Es necesario pues, o bien elegir un nuevo presidente o articular una forma de gobierno colegiada entre el equipo directivo de la hermandad. Sea como sea, hay que renovar la hermandad.

Según los estatutos de la asociación, para ser miembro de la hermandad, y por tanto también para ser parte del equipo directivo, hay unos requisitos mínimos, que básicamente son el ser mayor de edad, estar bautizado, ser natural de San Pedro de Mérida o residente en el pueblo al menos desde hace 10 años, residir en la localidad y llevar una vida cristiana pública en regla con los requisitos de la Iglesia católica. Reunidas estas condiciones cualquier persona puede ser elegida como mayordomo-presidente de la Hermandad, que, aprobado por la junta de gobierno y una vez ratificado por el Párroco, tomaría posesión del cargo.

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Ahora bien, ¿cómo hacer la elección? A este respecto se propuso un modo que parece el más adecuado.

Dado que se trata de elegir un equipo, más que un mayordomo, y vista la conveniencia de que en ese equipo estén representados todos los hermanos, quedamos en la reunión celebrada el martes pasado que todas las personas que estén interesadas en trabajar en el equipo directivo de la hermandad como mayordomo (presidente), vicepresidente, secretario, tesorero, vocal, etc., se inscriba haciéndolo saber a Ana María Morgado, secretaria actual de la hermandad, antes el 30 de Noviembre de 2022. Se hizo hincapié en que sean personas dispuestas a trabajar y con las que se pueda contar para las tareas y actividades que realice la Hermandad.

Una vez se tenga la lista de las personas interesadas en el compromiso de colaborar y formar parte de la junta directiva, se hará una consulta pública donde la generalidad de los hermanos (un voto por familia inscrita y al día en el pago de su cuota anual) pueda elegir por voto a tres de los que se han ofrecido; y del resultado de dicha votación establecer como junta directiva a los 8 más votados, que posteriormente entre ellos elegirían al mayordomo-presidente, vicepresidente, secretario, tesorero y vocales con los que trabajar en equipo.

Consideramos que esta es la manera más adecuada de elección. ¿Por qué?

·      * Todos los hermanos que reúnan las condiciones exigidas y deseen trabajar directamente en la junta de la hermandad pueden presentarse para ser elegidos.

·       * La junta de gobierno es elegida por votación de la mayoría entre los dispuestos a servir a la hermandad en alguna encomienda. Constatando así que no buscan el cargo sino el servicio. Este es un dato de vital importancia

·     * Propiamente, la generalidad de los votantes no elige al mayordomo sino a la junta rectora, que una vez constituida elige al mayordomo.

·      * Los elegidos, al inscribirse para su elección, se ponen a disposición de lo que decidan los votantes primero y la junta de gobierno después.

·   * Con este sistema el presidente o mayordomo es elegido por las personas que más directamente le tendrán que “sufrir”, la junta directiva, y con los que evidentemente estará en relación más cercana coordinando las tareas que se programen y lleven a cabo.

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Cerramos la sesión del día 4 de Octubre de 2022 con este acuerdo, y con la decisión de hacerlo saber a todos los hermanos por medio de este blog parroquial, accesible a cualquier persona interesada. Una vez se tenga la lista de personas que decidan  presentarse a la elección como miembro de la junta directiva esperamos poder hacer la votación en los primeros días de diciembre y tener formalizada la nueva junta, con su mayordomo o mayordoma, para el inicio de 2023. 

Espero que todo lo que hagamos sea para mayor honra y gloria de la Virgen de la Albuera. Ella es la referencia primera y última de la Hermandad. En sus manos ponemos todo este proceso. ¡Gracias, Madre!

 San Pedro de Mérida, 6 de Octubre de 2022

Casto Acedo, párroco

viernes, 26 de agosto de 2022

Al hilo de la Palabra (28 de Agosto)


EVANGELIO  Lc 14, 1.7-14.

Un sábado, Jesús entró en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les decía una parábola:

«Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga: “Cédele el puesto a este”. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto.

Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: “Amigo, sube más arriba”. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido».

Y dijo al que lo había invitado:

«Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte; te pagarán en la resurrección de los justos».

¡ Palabra del Señor!

* * *

Hay quien se toma muy a mal que le reserven un lugar  poco vistoso cuando asiste a un evento social, ya sea una comida de empresa, una conferencia, una boda o cualquier otro acto, incluso puede ser una misa. ¿Tan poco importante soy que me han colocado en este irrelevante rinconcito de la sala? 

Desde niños se nos educa para sobresalir, ser el primero, el más listo, el que llega más alto. Si queremos tener una vida provechosa y feliz has de triunfar sobre los otros. Quien educa para esto ignora que lo que hace es sembrar la semilla de la infelicidad en el corazón del educando.  

Aspirar compulsivamente a ser el centro de atención, a ocupar los primeros puestos, conduce a  una vida  constante de malestar y sinsabores como consecuencia de esos deseos inalcanzables. Si para ser feliz tengo que ser la estrella, el primero, digamos entre cien, tengo sólo un 1% de probabilidades de serlo, y un 99% de que no sea así. Es más, si tengo que ser la persona más perfecta y exitosa del mundo -¿quién no aspira a ello?- está claro que mis posibilidades de llegar a ser eso que aspiro son ínfimas, sino imposibles.

Tal vez la infelicidad sea la característica más peculiar del fariseo. Obsesionado por cumplir unas cuotas de perfección moral, cuando no logra hacerse con ellas se le abre la puerta al desánimo y la tristeza. 

¿Qué puedo hacer cuando no doy la talla que se espera de mí? Me quedan dos caminos: 

1. la aceptación de mi impotencia y el abandono a la gracia de Dios,  

2. o la hipocresía,  vivir en el engaño y la simulación, ocultando mis fallos por temor a ser rechazado si no respondo a la perfección que me imagino se espera de mi. 

En esta segunda opción se fragua el fariseo y su insatisfecha existencia. En su deseo de perfección, o por el cinismo de "ocultar para no escandalizar", se forja un ego hipócrita con que tapar sus debilidades. En un estúpido ejercicio de autoengaño llega a ocultarse a sí mismo sus propias faltas. ¿Hay alguien más desgraciado que quien es ciego y se niega aceptar su ceguera? El fariseo se ha inventado una personalidad ficticia, un ego falso, que ata su modo de vida al yugo del qué dirán y le desconecta de su propio ser. El fariseo llega a ser un zombi espiritual, un cuerpo sin vida, una forma sin fondo.

* * *

Jesús, invitado a comer en casa de “uno de los principales fariseos” observó “que los convidados -posiblemente otros fariseos- escogían los primeros puestos”. Ya dejé entrever que el fariseo cree merecer los mejores puestos y consideraciones en virtud de sus méritos; gusta de ser protagonista en todo; cuanto más débil es más se afana por mostrarse fuerte; trabaja para ocupar el primer puesto, y así abona el terreno para el enfrentamiento con otros muchos que ambicionan lo mismo. En la mesa del anfitrión no pueden todos sentarse a la derecha de éste, y como todos quieren ocupar ese puesto se producen los choques. En el pico de la pirámide sólo puede haber uno. Jesús te aconseja estar mejor en la base del edificio. 

Contra el fariseísmo aconseja Jesús hacer ejercicios de humildad: “Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga: “Cédele el puesto a este”. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto”. Un sabio consejo para no exponerse al ridículo y para curarse de la posible depresión de quien se  ha hecho una imagen aumentada de su valor. 

"Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga: “Cédele el puesto a este”. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto". El fariseo, que tanto confía y presume de sus éxitos, es un personaje expuesto al ridículo; siempre vendrá alguien que le sacará los colores y hará evidente su fachada de cartón-piedra. 

Fruto de la contemplación del propio yo como humus (tierra), la humildad es remedio contra el fariseísmo y clave para lograr la felicidad. Humildad es “andar en verdad” dice santa Teresa; quien acepta la verdad de quién es, con sus defectos y también sus perfecciones, inicia un camino de vida interesante. El humilde sabe que  necesita del Otro y de los otros, se acerca a ellos y aprende sobre el amor, ya sea fascinado por la gratuidad del amor de un Dios que le quiere tal como es, o sorprendido por la verdad fundamental de que  no es feliz quien más recibe sino quien más da.

Amar no es recibir amor (honores, atenciones) sino dar el propio ser. Quien hace esto mata en sí el virus del fariseísmo. Esto del amor es el segundo consejo que da Jesús en el evangelio de hoy: “Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado” . 

Una característica propia del fariseo es la de hacer todo esperando cobrar.  En sus relaciones con el prójimo como en sus relaciones con Dios se rige por el principio del do ut des,  "te doy para que me des". Siempre anda por medio el interés. Así no se puede ser feliz. “Cuando des un banquete -corrige Jesús- , invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte; te pagarán en la resurrección de los justos”.  Serás dichoso si haces esto, porque has sido creado a imagen de Jesús, y tu vida se realiza abrazándote en Él, es decir, abrazando la tierra, la humildad, que eres, siendo  último, con la convicción de que “todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido”. Procurar la felicidad del prójimo es procurarte la tuya. Contra encumbramiento fariseo, fraternidad.


* * *

Si andas triste, si tu vida no es tan perfecta como te han dicho que debería ser, no desesperes. Si te sientes mal a causa de ello es porque algo hace aguas en ti. 

El mundo es como es, cambia a mejor lo que puedas, pero no pretendas someter a nadie a tus criterios de perfección. Reconoce que ni tú mismo te sometes a ellos. De hipócritas y de locos todos tenemos un poco. Convéncete de que tu infelicidad no te viene de fuera sino de dentro. La causa está en tu interior, en no aceptar la realidad de lo que eres y de lo que Dios pone en tu camino. Todo los obstáculos que encuentras en tu vida, incluso tus caídas, son oportunidades que Dios te ofrece para superarte en fe y abandono a Él y así cambiar por luz la oscuridad de tu ceguera farisaica. 

Acéptate y acepta tu historia, con sus aciertos y sus mentiras; no simules virtudes que no tienes ni ocultes vicios que tienes. Abre los ojos a la dura realidad de tu pecado y a la magnífica realidad de la misericordia de Dios.

San Pablo, que fue fariseo converso, decía que pretender salvarnos con nuestras perfecciones es un acto de soberbia mediante el cual hacemos inútil la pasión de Cristo. "Si la justificación es por medio de la ley, Cristo habría muerto en vano" (Gal 2,21). Si yo puedo por mí mismo vivir la perfección del amor, ¿para qué murió Cristo? Si el ser humano puede con sus solas artes lograr la vida plena, ¿no hubiera bastado con que Dios nos diese los mandamientos para que los cumplamos? Jesús  te invita a la virtud, pero sabe también de tus pecados; tal vez el mayor de sea el del fariseísmo.

"Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte", serás feliz, porque tu felicidad no la tienes puesta en algo que alcanzar fuera sino en la gracia de Cristo que invade tu interior y modela tu corazón devolviéndote la imagen de Dios que eres. 

 ¿No es todo el evangelio un canto a los pecadores arrepentidos y un lamento por los fariseos pertinaces? El mayor obstáculo para la propia salvación es el de creerte santo cuando eres pecador. Abájate. La humildad y la caridad te igualan con el mismo Jesús, que no te llama a la perfección sino a vivir la unión con Él. Sólo Él es perfecto. Déjate en sus brazos.

¡FELIZ DOMINGO

Agosto 2022

Casto Acedo.

sábado, 4 de junio de 2022

Al hilo de la Palabra (5 de Junio)


EVANGELIO 
"Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo" (Jn 20, 19-23)

Me coloco en una postura cómoda para mantener la quietud física el mayor tiempo posible. Hago tres inspiraciones profundas. Tomo conciencia de la postura de mi cuerpo, del peso, de la atracción de la gravedad que me fija en mis puntos de apoyo, de su volumen, de su temperatura, de las sensaciones de mi piel, ¿calor? ¿frio?

Ahora vuelvo a inspirar profundamente y siento un placer exquisito, el que produce sentir cómo el oxígeno entra por la nariz, pasa por la tráquea y llega a los pulmones … Imagino que se expande por todo mi cuerpo. Mi pecho se expande con la inspiración,  y la espiración deja salir el aire hasta sentir que me falta. Y vuelvo a inspirar y a espirar. 

Viene a mi mente la imagen de Dios insuflando aliento en la nariz de Adán, llamándole a la vida. También veo a Jesús resucitado soplando sobre los apóstoles: “recibid el Espíritu Santo”

* * *

¿He hecho un ejercicio corporal? ¿O es espiritual? Creo que ambos. Me siento bien y pienso que vivir es algo tan simple como recibir aire puro y limpio y expulsar aire viciado, inspirar el Espíritu de Dios y espirar los malos espíritus que me estresan y agotan. 

Mi ejercicio de respiración es la irrupción del Espíritu en la casa donde están reunidos los apóstoles; el aire del Espíritu invade cada rincón de mi estancia interior arrojando hacia afuera los miedos y complejos, purificando e iluminando mi mente con la calidez de su llama y haciendo que me sienta más yo; y  más Iglesia. La vida se esclarece con la irrupción del Espíritu. Me siento elegido y acompañado, abierto a abrazar al mundo y a otros. Es hermoso compartir con otros la borrachera del Espíritu.

Hoy es Pascua de Pentecostés. El Espíritu Santo, esquivo a ser captado por mi mente, se muestra amable en mi oración. Acaricia con su brisa cada rincón de mi alma. Lo intuyo. Lo contemplo con el ojo interior del amor. El corazón tiene razones que la razón no comprende. Lo dijo B. Pascal, ahora lo sé. Me invade la misma alegría que a los discípulos al ver al Señor resucitado. 

No necesito palabras para retener esta experiencia. Las palabras matan la realidad, la vida es lo que cuenta. No sé explicar lo que siento, y sé que el silencio es la mejor respuesta a cualquier pregunta que pueda surgir. Algo en mis entrañas me dice: no busques explicaciones, no hables, no intentes retener nada. Simplemente, da gracias y sigue adelante; sin distracciones, sin vanidad. Que no te atrapen  ni los gozos ni el éxito de las técnicas de oración. Deja ir todo.

* * *


Cada día me cuesta menos disponerme a respirar, o mejor, disponerme a ser consciente de mi respiración. Ya es para mí un rito que trasciende el mero ejercicio. Inspiro, espiro y siento que estoy respirando. Inspiro, espiro y permito que mis pensamientos pasen de largo sin dejarme atrapar por ellos. Inspiro y siento que estoy vivo. Espiro largamente y palpo la cercanía de la muerte. Inspiro con fruición y sé que el Espíritu Santo entra en el espacio sagrado de mi alma inundándola de luz; espiro y veo como el mismo Espíritu echa fuera  mil  cosas que estorban a mi ser.

Vivir Pentecostés es hacer un ejercicio de respiración. Tan simple como respirar. Respirar consciente. Claro que esto solo lo saben los sencillos de corazón, no los sabios de este mundo. Estos están locos, han perdido el centro; acumulan bienes, títulos y saberes, e ignoran que hay momentos en la vida que no tienen precio. La mayoría nos daremos cuenta momentos antes de que cese la respiración. ¿No daríamos entonces todo lo que tenemos para poder siquiera inspirar y espirar una vez más?

¡Qué ciego soy para comprender lo que vale de veras! Si no respiro me muero; si no abro mi puerta al aire del Espíritu Santo también. Y no sé cual de las dos muertes es peor, la del cuerpo que ha llegado a su límite o la del alma que vaga desesperada entre oscuridades.


Es un buen día para meditar la “secuencia de Pentecostés”. Tarea para hoy: inspirar, espirar.  Inténtalo. Relaja tu cuerpo. Pon a un lado tus preocupaciones pasadas y tus inquietudes de futuro. Silénciate. Simplemente respira, sin prisas, a tu ritmo habitual, y ora respirando:

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

¡FELIZ PASCUA DE PENTECOSTÉS!

Otros comentario al hilo de  Pentecostés: 



Junio 2022
Casto Acedo

miércoles, 11 de mayo de 2022

San Isidro Labrador (15 de Mayo)

 

San Isidro fue beatificado por Paulo V el 14 de junio de 1619 y canonizado el 12 de marzo de 1622 por Gregorio XV, junto a San Felipe Neri, Santa Teresa de Jesús, San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier, aunque la bula de canonización no fue publicada hasta 1724 por Benedicto XIII. Fue declarado patrono de los agricultores españoles por Juan XXIII en bula del año 1960.(Wikipedia, Isidro labrador)
Llama la atención que san Isidro fuera canonizado entre santos tan ilustres; ¿qué hace san Isidro –aldeano, analfabeto, peón agrícola- entre esos buques insignia de la santidad?: San Felipe Neri, italiano caracterizado por su dedicación a los más indigentes; santo que fundo la “cofradía de los pobres” para ocuparse de los convalecientes y peregrinos; santa Teresa de Jesús: viajera, fundadora, doctora de la Iglesia, figura clave en la literatura española, reformadora del Carmelo; san Ignacio de Loyola, de rica familia vizcaína, educado en la corte, dotado de fuerte personalidad y fundador de la compañía de Jesús, santo con una proyección universal indiscutible, y san Francisco Javier, navarro de familia noble, estudios universitarios en París, captado por san Ignacio para su obra y misionero incansable en la India, fallecido en la India y con las miras puesta en la evangelización de China.

¿Tiene mucho que ver san Isidro con ellos? ¿No parece insignificante su personalidad de labriego aldeano? Es insignificante la vida de san Isidro si entendemos que  ser cristiano es pasar por la vida sobresaliendo,  haciendo cosas espectaculares. San Isidro no dio espectáculo; pasó su vida en silencio, sin escribir ninguna página gloriosa de la historia de la Iglesia. "La virtud más eminente -según un dicho atribuido a santa Teresa- es hacer sencillamente lo que tenemos que hacer" y así lo vivió san Isidro.


No obstante la distancia cultural y social, en cierto modo, por lo que toca a la santidad, san Isidro se equipara a los santos junto a los que se le canonizó:

a) No hubo de renunciar a su riqueza para dedicarse a los pobres como san Felipe Neri, nacido en Florencia, de padre notario y familia dedicada a los negocios. San Isidro fue pobre desde su nacimiento, con el estigma que eso suponía en el tiempo que le tocó vivir; por su origen pobre no tuvo que renunciar a su riqueza y posición, pero sí que hubo de abrazar la pobreza y la humildad como virtudes.

b) No fue san Isidro reformador de ninguna orden religiosa, como santa Teresa de Jesús, ni sus escritos místicos le valieron el reconocimiento de autor literario de renombre y doctor de la Iglesia. San Isidro era un simple laico, que no reformó ninguna institución eclesial, pero sí reformó su vida a la luz del evangelio de Jesús; su palabra y sus escritos fueron el silencio, el ocultamiento y la desconsideración de no saber siquiera escribir. Si la santa del Carmelo decía que “entre los pucheros también anda Dios”, san Isidro, con su sencilla espiritualidad de labriego, nos dice que entre arados, siembras, cosechas, eras y graneros, también Dios se mueve.
 
c) Tampoco fue san Isidro, como san Ignacio de Loyola, fundador de una sociedad de renombre universal como son los Jesuitas (Societatis Iesus), que tantos y tan grandes servicios han prestado a la Iglesia y que han aportado tantos mártires al santoral. Lo único que fundó san Isidro fue una familia cristiana con su mujer, santa María de la Cabeza; y educó a su hijo tan cristianamente que también es un santo venerado: san Illán. A los ojos de Dios lo importante es llevar adelante la vocación a la que hemos sido llamados, sea esta de proyección universal, local o familiar. “A la tarde -decía san Juan de la Cruz- te examinarán en el amor”; no alcanzarás la felicidad de tu vida porque hagas grandes obras eclesiales, sociales o políticas. Con san Ignacio de Loyola, y antes, ya que es anterior en el tiempo, san Isidro respondió con generosidad al objetivo del santo fundador de los jesuitas: hacerlo todo para mayor gloria de Dios (Ad maioren Dei Gloria). Porque lo que cuenta no es la magnitud  de lo que haces sino el amor que pones en ello.

 
d) Digamos finalmente que san Isidro no estudió en la universidad de París, aprendiendo de los grandes maestros de teología del momento, ni viajó muy lejos como hizo san Francisco Javier, patrono de las misiones. No, la universidad de san Isidro fue el campo, la observación de la naturaleza y la escucha de la predicación evangélica en su parroquia, su escuela fue su propia vida. No fue “misionero” si por ello entendemos a quien deja casa, familia, tierra, y parte a lugares lejanos a anunciar el evangelio; pero sí que lo fué, porque la misión empieza por la propia casa y el lugar donde se vive y trabaja; con su palabra y vida ejemplar san Isidro misionó, llevó la “buena noticia” de Dios a los suyos y a sus vecinos. Su fama de santidad da testimonio de esto. No se extendió la veneración a su persona por las artes publicitarias de sus hijos de fundación; fueron sus vecinos, gente tan pobre e inculta como él, los que se hicieron lenguas de su fe y bonhomía; sin esa propaganda de boca a boca san Isidro sería hoy un total desconocido.

Por tanto, tenemos ante nosotros a un santo poco aristócrata, tal vez considerado en su época no muy digno de recibir el título de santo, un personaje sin renombre y alta consideración familiar, poco intelectual y de poca actividad reformadora y fundadora; pero no cabe duda de que en san Isidro tenemos hoy, como sus vecinos lo tuvieron en su día, a un santo de gran humanidad.


No fue por tanto un despropósito que el papa Gregorio XV elevara a los altares a este santo junto con esos otros que hemos comentado y cuya sola mención traen a la memoria heroicas hazañas humanas y grandes éxitos pastorales. Entre ellos san Isidro nos sirve para equilibrar la balanza y hacernos comprender más llanamente lo que dice el concilio Vaticano II: «todos los fieles cristianos, de cualquier condición y estado, fortalecidos con tantos y tan poderosos medios de salvación, son llamados por el Señor, cada uno por su camino, a la perfección de aquella santidad con la que es perfecto el mismo Padre» (Lumen gentium, 11. c). Todos estamos llamados a la santidad, cada uno en su propio estado, en su actual situación familiar, laboral y social. San Isidro, como otros santos de más renombre, respondió generosamente a esa llamada universal a la santidad.

¡FELIZ DIA DE SAN ISIDRO!
 
Mayo 2025.

Casto Acedo

sábado, 16 de abril de 2022

Al hilo de la Palabra (Resurrección, 17 de Abril)

  



DE LAS TINIEBLAS A LA LUZ

Todas las celebraciones del año litúrgico convergen en la noche del Sábado Santo, en la celebración de la Solemne Vigilia Pascual. Porque ésta no es una noche cualquiera: “Esta es la noche en que, rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo. ¿De qué nos serviría haber nacido si no hubiéramos sido rescatados?” (Pregón Pascual). Esta es la noche en la que la oscuridad de estos días respira luz y esperanza.

Esta es la noche

Sin esta noche ni la fe (creer ¿para qué?, ¿para morir?), ni la Iglesia (sería una comunidad de fracasados) ni la vida misma (¿de qué serviría una vida abocada inexorablemente a la muerte?), tendrían sentido alguno. Porque “la gloria de Dios consiste en que el hombre viva, y la vida del hombre consiste en la visión de Dios” (San Ireneo); la vocación a la vida sólo encuentra su plenitud en la resurrección para una Vida Eterna.

Esta es la noche en que “se une el cielo con la tierra, lo humano y lo divino” (Pregón). La vida de Dios alcanza de pleno al hombre y desde ella el hombre tiene acceso a Dios. En Cristo resucitado la humanidad recobra la chispa divina que le fue arrebatada en el paraíso: "Dios se hace hombre para que el hombre sea divinizado" (San Atanasio).

Estamos en la noche del encuentro de Dios con la humanidad. En esta madrugada y al alba del día de mañana tendrán lugar en nuestros pueblos y ciudades las  procesiones que llamamos de "los encuentros”. En ella se celebra la resurrección y su proyección salvífica en el mundo simbolizado en María. Ella es la imagen viva de la Iglesia que recibe la buena noticia de que su Señor ha resucitado. Cristo se encuentra con su Madre, con su Iglesia. 

La Pascua es la aurora de una nueva era en la que todo es nuevo: “Esta es la noche de la que estaba escrito: `Será la noche clara como el día, la noche iluminada por mi gozo´. Y así esta noche santa ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos” (Pregón Pascual). Es la noche del magníficat, noche en la que proclamamos con María y con la Iglesia las grandezas del Señor.



En esta noche converge 
toda la historia de la salvación

Los motivos de nuestra alegría pasan ante nosotros en la liturgia de la Palabra que narra los hitos de nuestra salvación, desde la creación del mundo y del hombre (Gn 1, 1-31;2,1-2), hasta la nueva creación por la resurrección (evangelio: Mt 28,1-10) y el bautismo (epístola: Rm 6,3-11). Contemplamos como la Iglesia ve la salvación incluso en las situaciones más difíciles, como lo fueron el sacrificio de Abrahán (Gn 22,1-18), el paso del mar Rojo (Ex. 14,15-15,1), o el momento del Exilio (Ez 36,16-28).

El mensaje central de todas las lecturas proclamadas confluye en una afirmación incontestable: La victoria es de nuestro Dios. Ya no hay situaciones totalmente desesperadas. “La tumba está vacía. No está aquí: HA RESUCITADO, como había dicho” (Mt 28,6a).

Por tres veces aparece en el evangelio de hoy el verbo “ver”: “Al alba del primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro” (Mt 28,1); “Venid a ver el sitio donde yacía”(Mt 28,6b); El ángel: “Ha resucitado de entre los muertos... id a Galilea. Allí lo veréis(Mt 28,7), Jesús: “...Que vayan a Galilea; allí me verán (Mt 28,10). Por otro lado, se nos dice: “no está aquí”. 

Ya no es visible, ni tangible, ni verificable. Ya no es localizable en un espacio y un el tiempo concretos. El evangelio juega con la paradoja tan propia de la fe que es el “ver y no ver”. Cristo ha resucitado, pero eso lo ven los que creen. La visión física se queda en un dato: “ved el sitio donde lo pusieron”, el sepulcro está vacío. El sepulcro vacío es visible para todos. Pero la fe va más allá y ve en el sepulcro la victoria de Dios sobre la muerte.

Con la resurrección las situaciones oscuras  (el dolor, la enfermedad y la muerte) adquieren un tono distinto. Ya no hay lugar para la desesperación total.   Si el que murió en la cruz y “descendió a los infiernos”  ha resucitado siendo acreditado por el Padre ¿qué mal podemos temer?

"No temáis", dirá Jesús resucitado a sus discípulos bloqueados por un hecho hasta entonces  inusual que les lleva a confundirlo con un fantasma. Soy yo, que vuelvo para estar con vosotros y sosteneros en vuestra lucha. Es como si dijera: "Todo irá bien" -decía Juliana de Nordwich-  ... El Señor nunca dijo ‘no seréis zarandeados por la tempestad’ o ‘no os veréis abrumados por el trabajo’ o ‘no os faltará consuelo’, sino que dijo: ‘No seréis vencidos’. Dios quiere que tengamos en cuenta estas palabras, de forma que siempre, tanto en la alegría como en el dolor, tengamos una total confianza".


De la muerte a la vida 
(Bautismo y Eucaristía).

En el día del Viernes Santo  hemos contemplado el dolor del Hijo que nos ha llevado al llanto, a llorar nuestro pecado, a compadecernos de Cristo que sufre en los hermanos. Hoy vemos el gozo de la Iglesia, la alegría del resucitado, que nos motiva para la  propia alegría. Si con Cristo sufriente somos invitados a solidarizarnos con el dolor de los hombres, con Cristo triunfante, vencedor del mal y de la muerte, somos invitados a repartir alegría y esperanza“Id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán” (Mt 28,10).

Todo este misterio de muerte y de resurrección se celebra en la Iglesia sobre todo en los dos grandes sacramentos: el Bautismo y la Eucaristía.

“Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que así como Cristo fue despertado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva” (Rm 6,4). Hoy renovamos las promesas de nuestro bautismo que nos injerta en la Vida resucitada del Señor: “Si hemos muerto con Cristo (ritual y existencialmente), creemos que también viviremos con Él” (Rm 6,8). Este se nuestro gozo y nuestro “secreto” (el misterio de nuestra fe).

Jesús resucitado también partirá el pan con nosotros y para nosotros esta noche. “El que come de este pan vivirá para siempre... El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día” (Jn 6,51.54). No sólo celebramos la resurrección sino que también la participamos (comemos) en la Eucaristía.

* * *
Cristo viene a ti como Luz. No para deslumbrarte y cegarte sino para iluminarte. Deja que su Palabra, que es "lámpara para tus pasos" (Sal 108,105), te guíe, sus sacramentos te alimenten, porque "el que come de este pan vivirá para siempre" (Jn 6,48), y su Espíritu del Resucitado sea tu brújula, porque sabe mejor que tú lo que te conviene (cf Rm 8,26).

Que se abran las ventanas de nuestro espíritu y griten griten nuestra alegría a todos los que aún no conocen la noticia de la resurrección,  porque
 Cristo“ verdaderamente ha resucitado el Señor” (Lc 24,34), y entre las tinieblas de la enfermedad y la muerte se abre el paso la Luz. 

¿Te vas a perder esta fiesta? 
Es la fiesta de las fiestas.

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCION!

Abril 2022. 
Casto Acedo.

Felices (1 de Febrero 2026)

EVANGELIO   Mt 5,1-12a En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su b...