sábado, 5 de noviembre de 2022
¿Es aburrido el cielo? (6 de Noviembre)
jueves, 6 de octubre de 2022
Sobre la renovación de la hermandad de la Virgen de la Albuera
A TODOS LOS HERMANOS DE LA HERMANDAD
DE LA
VIRGEN DE LA ALBUERA DE SAN PEDRO DE MÉRIDA
Comunicado
del Párroco como responsable actual de la misma.
Queridos amigos:
El pasado martes, 4 de
Octubre, tuvimos una reunión, convocada desde la Parroquia y abierta a todas
las personas que forman parte de la hermandad.
Fue una reunión informativa,
donde en primer lugar por mi parte expuse los distintos modos de entender
nuestra relación con Ntra. Sra. de la Albuera en San Pedro de Mérida. He de
decir que la asistencia a la reunión fue escasa, 12 personas, y básicamente miembros actuales de la
hermandad.
1
Recordamos que la Hermandad es
una Asociación de fieles católicos al servicio del culto a la Virgen de la
Albuera, radicada en la Parroquia de San Pedro, y que desde ella realiza su
misión, que es básicamente la de promover la devoción a la Virgen, dar solemnidad
a los actos de culto celebrados en su honor, en especial los propios de su fiesta,
y servir de cauce de encuentro y
comunión entre todos los hermanos, devotos y vecinos del pueblo.
Seguidamente informé acerca de
la situación canónica de la Hermandad, que de momento tiene unos estatutos no
propiamente de Hermandad sino de Asociación Religiosa. Esto significa que a
todos los efectos es una hermandad que depende en todo de la Parroquia
Alcanzar la autonomía propia
de una Hermandad a nivel archidiocesano es un objetivo deseable pero, de
principio la Iglesia para reconocer a quienes ocupan cargos directivos de una
hermandad les pide la asistencia a un curso de formación religiosa de dos
cursos de duración, que se da en Mérida y otros lugares. Aprovecho para decir que
actualmente está impartiendo este curso los lunes de 8 a 10 de la noche. Si
alguien está interesado en asistir puede comunicármelo a mí e iniciarlo. De
hecho las sesiones comenzaron el lunes pasado.
2
Uno de los temas que más
preocupa en estos momentos es la de elegir nuevo mayordomo tras el
fallecimiento Antonio Mendoza hace poco más de un año. Es necesario pues, o bien
elegir un nuevo presidente o articular una forma de gobierno colegiada entre el
equipo directivo de la hermandad. Sea como sea, hay que renovar la hermandad.
Según los estatutos de la asociación,
para ser miembro de la hermandad, y por tanto también para ser parte del equipo
directivo, hay unos requisitos mínimos, que básicamente son el ser mayor de edad, estar bautizado,
ser natural de San Pedro de Mérida o residente en el pueblo al menos desde hace
10 años, residir en la localidad y llevar una vida cristiana pública en regla
con los requisitos de la Iglesia católica. Reunidas estas condiciones cualquier persona puede ser elegida
como mayordomo-presidente de la Hermandad, que, aprobado por la junta de
gobierno y una vez ratificado por el Párroco, tomaría posesión del cargo.
3
Ahora bien, ¿cómo hacer la
elección? A este respecto se propuso un modo que parece el más adecuado.
Dado que se trata de elegir un
equipo, más que un mayordomo, y vista la conveniencia de que en ese equipo
estén representados todos los hermanos, quedamos en la reunión celebrada el
martes pasado que todas las personas que estén interesadas en trabajar en el equipo
directivo de la hermandad como mayordomo (presidente), vicepresidente,
secretario, tesorero, vocal, etc., se inscriba haciéndolo saber a Ana María Morgado,
secretaria actual de la hermandad, antes el 30 de Noviembre de 2022. Se
hizo hincapié en que sean personas dispuestas a trabajar y con las que se pueda
contar para las tareas y actividades que realice la Hermandad.
Una vez se tenga la lista de
las personas interesadas en el compromiso de colaborar y formar parte de la
junta directiva, se hará una consulta pública donde la generalidad de los
hermanos (un voto por familia inscrita y al día en el pago de su cuota anual) pueda elegir por voto a tres de los que se han ofrecido; y del resultado de
dicha votación establecer como junta directiva a los 8 más votados, que
posteriormente entre ellos elegirían al mayordomo-presidente, vicepresidente,
secretario, tesorero y vocales con los que trabajar en
equipo.
Consideramos que esta es la
manera más adecuada de elección. ¿Por qué?
· * Todos los hermanos que reúnan las condiciones
exigidas y deseen trabajar directamente en la junta de la hermandad pueden
presentarse para ser elegidos.
· * La junta de gobierno es elegida por votación de
la mayoría entre los dispuestos a servir a la hermandad en alguna encomienda. Constatando
así que no buscan el cargo sino el servicio. Este es un dato de vital
importancia
· * Propiamente, la generalidad de los votantes no
elige al mayordomo sino a la junta rectora, que una vez constituida elige al
mayordomo.
· * Los elegidos, al inscribirse para su elección, se
ponen a disposición de lo que decidan los votantes primero y la junta de gobierno
después.
· * Con este sistema el presidente o mayordomo es elegido por las personas que más directamente le tendrán que “sufrir”, la junta directiva, y con los que evidentemente estará en relación más cercana coordinando las tareas que se programen y lleven a cabo.
4
Cerramos la sesión del día 4 de Octubre de 2022 con este acuerdo, y con la decisión de hacerlo saber a todos los hermanos por medio de este blog parroquial, accesible a cualquier persona interesada. Una vez se tenga la lista de personas que decidan presentarse a la elección como miembro de la junta directiva esperamos poder hacer la votación en los primeros días de diciembre y tener formalizada la nueva junta, con su mayordomo o mayordoma, para el inicio de 2023.
Espero que todo lo que hagamos sea para mayor honra y
gloria de la Virgen de la Albuera. Ella es la referencia primera y última de la Hermandad. En sus manos ponemos todo este proceso. ¡Gracias, Madre!
Casto
Acedo, párroco
viernes, 26 de agosto de 2022
Al hilo de la Palabra (28 de Agosto)
EVANGELIO Lc 14, 1.7-14.
Un sábado, Jesús entró en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les decía una parábola:
«Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga: “Cédele el puesto a este”. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto.
Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: “Amigo, sube más arriba”. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido».
Y dijo al que lo había invitado:
«Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte; te pagarán en la resurrección de los justos».
Hay quien se toma muy a mal que le reserven un lugar poco vistoso cuando asiste a un evento social, ya sea una comida de empresa, una conferencia, una boda o cualquier otro acto, incluso puede ser una misa. ¿Tan poco importante soy que me han colocado en este irrelevante rinconcito de la sala?
Desde niños se nos educa para sobresalir, ser el primero, el más listo, el que llega más alto. Si queremos tener una vida provechosa y feliz has de triunfar sobre los otros. Quien educa para esto ignora que lo que hace es sembrar la semilla de la infelicidad en el corazón del educando.
Aspirar compulsivamente a ser el centro de atención, a ocupar los primeros puestos, conduce a una vida constante de malestar y sinsabores como consecuencia de esos deseos inalcanzables. Si para ser feliz tengo que ser la estrella, el primero, digamos entre cien, tengo sólo un 1% de probabilidades de serlo, y un 99% de que no sea así. Es más, si tengo que ser la persona más perfecta y exitosa del mundo -¿quién no aspira a ello?- está claro que mis posibilidades de llegar a ser eso que aspiro son ínfimas, sino imposibles.
Tal vez la infelicidad sea la característica más peculiar del fariseo. Obsesionado por cumplir unas cuotas de perfección moral, cuando no logra hacerse con ellas se le abre la puerta al desánimo y la tristeza.
¿Qué puedo hacer cuando no doy la talla que se espera de mí? Me quedan dos caminos:
1. la aceptación de mi impotencia y el abandono a la gracia de Dios,
2. o la hipocresía, vivir en el engaño y la simulación, ocultando mis fallos por temor a ser rechazado si no respondo a la perfección que me imagino se espera de mi.
En esta segunda opción se fragua el fariseo y su insatisfecha existencia. En su deseo de perfección, o por el cinismo de "ocultar para no escandalizar", se forja un ego hipócrita con que tapar sus debilidades. En un estúpido ejercicio de autoengaño llega a ocultarse a sí mismo sus propias faltas. ¿Hay alguien más desgraciado que quien es ciego y se niega aceptar su ceguera? El fariseo se ha inventado una personalidad ficticia, un ego falso, que ata su modo de vida al yugo del qué dirán y le desconecta de su propio ser. El fariseo llega a ser un zombi espiritual, un cuerpo sin vida, una forma sin fondo.
* * *
Jesús, invitado a comer en casa de “uno de los principales fariseos” observó “que los convidados -posiblemente otros fariseos- escogían los primeros puestos”. Ya dejé entrever que el fariseo cree merecer los mejores puestos y consideraciones en virtud de sus méritos; gusta de ser protagonista en todo; cuanto más débil es más se afana por mostrarse fuerte; trabaja para ocupar el primer puesto, y así abona el terreno para el enfrentamiento con otros muchos que ambicionan lo mismo. En la mesa del anfitrión no pueden todos sentarse a la derecha de éste, y como todos quieren ocupar ese puesto se producen los choques. En el pico de la pirámide sólo puede haber uno. Jesús te aconseja estar mejor en la base del edificio.
Contra el fariseísmo aconseja Jesús hacer ejercicios de humildad: “Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga: “Cédele el puesto a este”. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto”. Un sabio consejo para no exponerse al ridículo y para curarse de la posible depresión de quien se ha hecho una imagen aumentada de su valor.
"Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga: “Cédele el puesto a este”. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto". El fariseo, que tanto confía y presume de sus éxitos, es un personaje expuesto al ridículo; siempre vendrá alguien que le sacará los colores y hará evidente su fachada de cartón-piedra.
Fruto de la contemplación del propio yo como humus (tierra), la humildad es remedio contra el fariseísmo y clave para lograr la felicidad. Humildad es “andar en verdad” dice santa Teresa; quien acepta la verdad de quién es, con sus defectos y también sus perfecciones, inicia un camino de vida interesante. El humilde sabe que necesita del Otro y de los otros, se acerca a ellos y aprende sobre el amor, ya sea fascinado por la gratuidad del amor de un Dios que le quiere tal como es, o sorprendido por la verdad fundamental de que no es feliz quien más recibe sino quien más da.
Amar no es recibir amor (honores, atenciones) sino dar el propio ser. Quien hace esto mata en sí el virus del fariseísmo. Esto del amor es el segundo consejo que da Jesús en el evangelio de hoy: “Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado” .
Una característica propia del fariseo es la de hacer todo esperando cobrar. En sus relaciones con el prójimo como en sus relaciones con Dios se rige por el principio del do ut des, "te doy para que me des". Siempre anda por medio el interés. Así no se puede ser feliz. “Cuando des un banquete -corrige Jesús- , invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte; te pagarán en la resurrección de los justos”. Serás dichoso si haces esto, porque has sido creado a imagen de Jesús, y tu vida se realiza abrazándote en Él, es decir, abrazando la tierra, la humildad, que eres, siendo último, con la convicción de que “todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido”. Procurar la felicidad del prójimo es procurarte la tuya. Contra encumbramiento fariseo, fraternidad.
* * *
Si andas triste, si tu vida no es tan perfecta como te han dicho que debería ser, no desesperes. Si te sientes mal a causa de ello es porque algo hace aguas en ti.
El mundo es como es, cambia a mejor lo que puedas, pero no pretendas someter a nadie a tus criterios de perfección. Reconoce que ni tú mismo te sometes a ellos. De hipócritas y de locos todos tenemos un poco. Convéncete de que tu infelicidad no te viene de fuera sino de dentro. La causa está en tu interior, en no aceptar la realidad de lo que eres y de lo que Dios pone en tu camino. Todo los obstáculos que encuentras en tu vida, incluso tus caídas, son oportunidades que Dios te ofrece para superarte en fe y abandono a Él y así cambiar por luz la oscuridad de tu ceguera farisaica.
Acéptate y acepta tu historia, con sus aciertos y sus mentiras; no simules virtudes que no tienes ni ocultes vicios que tienes. Abre los ojos a la dura realidad de tu pecado y a la magnífica realidad de la misericordia de Dios.
San Pablo, que fue fariseo converso, decía que pretender salvarnos con nuestras perfecciones es un acto de soberbia mediante el cual hacemos inútil la pasión de Cristo. "Si la justificación es por medio de la ley, Cristo habría muerto en vano" (Gal 2,21). Si yo puedo por mí mismo vivir la perfección del amor, ¿para qué murió Cristo? Si el ser humano puede con sus solas artes lograr la vida plena, ¿no hubiera bastado con que Dios nos diese los mandamientos para que los cumplamos? Jesús te invita a la virtud, pero sabe también de tus pecados; tal vez el mayor de sea el del fariseísmo.
"Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte", serás feliz, porque tu felicidad no la tienes puesta en algo que alcanzar fuera sino en la gracia de Cristo que invade tu interior y modela tu corazón devolviéndote la imagen de Dios que eres.
¿No es todo el evangelio un canto a los pecadores arrepentidos y un lamento por los fariseos pertinaces? El mayor obstáculo para la propia salvación es el de creerte santo cuando eres pecador. Abájate. La humildad y la caridad te igualan con el mismo Jesús, que no te llama a la perfección sino a vivir la unión con Él. Sólo Él es perfecto. Déjate en sus brazos.
¡FELIZ DOMINGO
Agosto 2022
Casto Acedo.
sábado, 4 de junio de 2022
Al hilo de la Palabra (5 de Junio)
"Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo" (Jn 20, 19-23)
miércoles, 11 de mayo de 2022
San Isidro Labrador (15 de Mayo)
San Isidro fue beatificado por Paulo V el 14 de junio de 1619 y canonizado el 12 de marzo de 1622 por Gregorio XV, junto a San Felipe Neri, Santa Teresa de Jesús, San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier, aunque la bula de canonización no fue publicada hasta 1724 por Benedicto XIII. Fue declarado patrono de los agricultores españoles por Juan XXIII en bula del año 1960.(Wikipedia, Isidro labrador)
b) No fue san Isidro reformador de ninguna orden religiosa, como santa Teresa de Jesús, ni sus escritos místicos le valieron el reconocimiento de autor literario de renombre y doctor de la Iglesia. San Isidro era un simple laico, que no reformó ninguna institución eclesial, pero sí reformó su vida a la luz del evangelio de Jesús; su palabra y sus escritos fueron el silencio, el ocultamiento y la desconsideración de no saber siquiera escribir. Si la santa del Carmelo decía que “entre los pucheros también anda Dios”, san Isidro, con su sencilla espiritualidad de labriego, nos dice que entre arados, siembras, cosechas, eras y graneros, también Dios se mueve.
Por tanto, tenemos ante nosotros a un santo poco aristócrata, tal vez considerado en su época no muy digno de recibir el título de santo, un personaje sin renombre y alta consideración familiar, poco intelectual y de poca actividad reformadora y fundadora; pero no cabe duda de que en san Isidro tenemos hoy, como sus vecinos lo tuvieron en su día, a un santo de gran humanidad.
sábado, 16 de abril de 2022
Al hilo de la Palabra (Resurrección, 17 de Abril)
Todas las celebraciones del año litúrgico convergen en la noche del Sábado Santo, en la celebración de la Solemne Vigilia Pascual. Porque ésta no es una noche cualquiera: “Esta es la noche en que, rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo. ¿De qué nos serviría haber nacido si no hubiéramos sido rescatados?” (Pregón Pascual). Esta es la noche en la que la oscuridad de estos días respira luz y esperanza.
Sin esta noche ni la fe (creer ¿para qué?, ¿para morir?), ni la Iglesia (sería una comunidad de fracasados) ni la vida misma (¿de qué serviría una vida abocada inexorablemente a la muerte?), tendrían sentido alguno. Porque “la gloria de Dios consiste en que el hombre viva, y la vida del hombre consiste en la visión de Dios” (San Ireneo); la vocación a la vida sólo encuentra su plenitud en la resurrección para una Vida Eterna.
Esta es la noche en que “se une el cielo con la tierra, lo humano y lo divino” (Pregón). La vida de Dios alcanza de pleno al hombre y desde ella el hombre tiene acceso a Dios. En Cristo resucitado la humanidad recobra la chispa divina que le fue arrebatada en el paraíso: "Dios se hace hombre para que el hombre sea divinizado" (San Atanasio).
La Pascua es la aurora de una nueva era en la que todo es nuevo: “Esta es la noche de la que estaba escrito: `Será la noche clara como el día, la noche iluminada por mi gozo´. Y así esta noche santa ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos” (Pregón Pascual). Es la noche del magníficat, noche en la que proclamamos con María y con la Iglesia las grandezas del Señor.
El mensaje central de todas las lecturas proclamadas confluye en una afirmación incontestable: La victoria es de nuestro Dios. Ya no hay situaciones totalmente desesperadas. “La tumba está vacía. No está aquí: HA RESUCITADO, como había dicho” (Mt 28,6a).
Por tres veces aparece en el evangelio de hoy el verbo “ver”: “Al alba del primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro” (Mt 28,1); “Venid a ver el sitio donde yacía”(Mt 28,6b); El ángel: “Ha resucitado de entre los muertos... id a Galilea. Allí lo veréis”(Mt 28,7), Jesús: “...Que vayan a Galilea; allí me verán” (Mt 28,10). Por otro lado, se nos dice: “no está aquí”.
Ya no es visible, ni tangible, ni verificable. Ya no es localizable en un espacio y un el tiempo concretos. El evangelio juega con la paradoja tan propia de la fe que es el “ver y no ver”. Cristo ha resucitado, pero eso lo ven los que creen. La visión física se queda en un dato: “ved el sitio donde lo pusieron”, el sepulcro está vacío. El sepulcro vacío es visible para todos. Pero la fe va más allá y ve en el sepulcro la victoria de Dios sobre la muerte.
Con la resurrección las situaciones oscuras (el dolor, la enfermedad y la muerte) adquieren un tono distinto. Ya no hay lugar para la desesperación total. Si el que murió en la cruz y “descendió a los infiernos” ha resucitado siendo acreditado por el Padre ¿qué mal podemos temer?
"No temáis", dirá Jesús resucitado a sus discípulos bloqueados por un hecho hasta entonces inusual que les lleva a confundirlo con un fantasma. Soy yo, que vuelvo para estar con vosotros y sosteneros en vuestra lucha. Es como si dijera: "Todo irá bien" -decía Juliana de Nordwich- ... El Señor nunca dijo ‘no seréis zarandeados por la tempestad’ o ‘no os veréis abrumados por el trabajo’ o ‘no os faltará consuelo’, sino que dijo: ‘No seréis vencidos’. Dios quiere que tengamos en cuenta estas palabras, de forma que siempre, tanto en la alegría como en el dolor, tengamos una total confianza".

En el día del Viernes Santo hemos contemplado el dolor del Hijo que nos ha llevado al llanto, a llorar nuestro pecado, a compadecernos de Cristo que sufre en los hermanos. Hoy vemos el gozo de la Iglesia, la alegría del resucitado, que nos motiva para la propia alegría. Si con Cristo sufriente somos invitados a solidarizarnos con el dolor de los hombres, con Cristo triunfante, vencedor del mal y de la muerte, somos invitados a repartir alegría y esperanza: “Id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán” (Mt 28,10).
Jesús resucitado también partirá el pan con nosotros y para nosotros esta noche. “El que come de este pan vivirá para siempre... El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día” (Jn 6,51.54). No sólo celebramos la resurrección sino que también la participamos (comemos) en la Eucaristía.
Que se abran las ventanas de nuestro espíritu y griten griten nuestra alegría a todos los que aún no conocen la noticia de la resurrección, porque Cristo“ verdaderamente ha resucitado el Señor” (Lc 24,34), y entre las tinieblas de la enfermedad y la muerte se abre el paso la Luz.










