jueves, 21 de mayo de 2026

Novena Trinidad - 3 Dios en mi interior


Un hombre fue a visitar a un maestro espiritual.
—Quiero ver a Dios —le dijo—. He rezado durante años y sigo sintiéndolo lejos.

El maestro le entregó una lámpara de aceite apagada.
—Entra en aquella habitación oscura.
El hombre obedeció.
—¿Qué ves? —preguntó el maestro desde fuera.
—Nada.
—Enciende la lámpara.
El hombre buscó fuego y la encendió. La habitación se iluminó al instante.

Entonces el maestro entró y preguntó:
—¿La luz vino de fuera de la habitación?
—No —respondió el hombre—. Ya estaba en la lámpara.
El maestro asintió.
—Así ocurre con Dios. Pasas la vida buscándolo fuera, cuando la chispa ya fue puesta dentro de ti.

El hombre preguntó:
—Entonces, ¿por qué no lo siento?
El maestro respondió:
—Porque una lámpara cubierta de polvo apenas deja pasar la luz.
—¿Y cuál es ese polvo?
—El miedo. El ego. La necesidad de aparentar. El ruido interior.

El hombre quedó en silencio. Y el maestro concluyó:
—No tienes que fabricar la presencia de Dios. Solo dejar que brille.

*

Ayer contemplábamos a Dios en la creación. Hoy lo contemplamos en su obra maestra: el hombre y la mujer. Si, como decíamos ayer, la obra de arte es expresión del alma del artista, el hombre y la mujer son un reflejo privilegiado del ser de Dios; hechos a “imagen y semejanza del creador”.
"Dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los ganados y los reptiles de la tierra». Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó”.(Gn 1,26-27)
“Hagamos”, dice el texto bíblico. Se usa el plural, como si Dios Padre creador hablara consigo mismo. Diálogo intratrinitario. La Santísima Trinidad -Padre, Hijo y Espíritu- existe en la eternidad, antes de la creación del mundo. El mismo Génesis nos lo deja ver. Estas son las palabras con las que se abre la Biblia:

“Al principio creó Dios (PADRE) el cielo y la tierra. La tierra estaba informe y vacía; la tiniebla cubría la superficie del abismo, mientras el espíritu de Dios (ESPIRITU SANTO) se cernía sobre la faz de las aguas. Dijo Dios (HIJO, PALABRA DEL PADRE) [1]: «Exista la luz». Y la luz existió" , etc. (Gn 1,1-3ss)

Cada hombre y cada mujer lleva en sí la chispa  de Dios, su Espíritu:
“El Señor Dios modeló al hombre del polvo del suelo e insufló en su nariz aliento de vida; y el hombre se convirtió en ser vivo”. (Gn 2,7).
El aliento o Espíritu Santo de Dios está en nosotros. Tenemos, cuerpo, tenemos alma y tenemos el Espíritu, chispa divina que viene a nuestro espíritu y nos hace hijos suyos, nos confiere una dignidad divina (cf Rm 8,16). Y si el Espíritu Santo de Dios habita en nosotros, algo que se ratifica solemnemente en el Bautismo, toda la Santísima Trinidad está dentro de cada uno de nosotros en virtud de la intercomunicación y estancia de cada  persona de la Trinidad en las otras (perijóresis).

Si Dios está dentro de nosotros, ¿por qué no lo vemos?. Tal vez porque no lo buscamos ahí. Lo buscamos fuera, a veces en las cosas que no son Dios; el pecado ha oscurecido la mirada y, como dice san Agustín, “aturdida por las pasiones corpóreas y arrastrada fuera de sí misma por las formas sensibles, se olvida de lo que fue”; el pecado, dice este santo, consiste en que “el alma busca fuera de sí lo que puede encontrar en sí misma” (El Espíritu y el alma, 1).

El polvo, la suciedad el pecado, que cubre nuestra alma no nos deja ver lo que somos. Como dice el maestro de la narración transcrita al prinmcipio

"Una lámpara cubierta de polvo apenas deja pasar la luz. Y ese polvo, fruto del olvido de Dios (pecado) es el miedo, el ego, la necesidad de aparentar, el ruido interior.
—No tienes que fabricar la presencia de Dios -dijo el maestro-. Solo dejar que brille.
Una buena lección para que reflexiones cuáles son los lodos que me impiden ver a Dios dentro de mi. Porqué Dios está ahí, interior intimo meo (más dentro de mí que mi misma interioridad); y aunque sea infiel Él sigue estando, permanece en mi interior. Si no lo veo es porque me ciegan otras cosas que ocupan demasiado espacio en mi corazón.  

Una invitación para este día: Deja que la luz de la Santísima Trinidad brille en tu alma; deja que ilumine tus pensamientos, marque el ritmo de tus sentimientos y sea el motor de todos tus deseos.

*


Minuto de silencio

Párate hoy y piensa:  El Espíritu Santo, la Santísima Trinidad, está dentro de mí. Yo la busco fuera, me ciego a veces con su imagen de madera, o con una idea de Dios que no corresponde a la realidad, esperando que venga a mí, que entre en mi corazón. Esa imagen es ciega y no habla. El Dios en el que "vivimos, nos movemos y existimos" (hch17,28), el que llevo dentro de mí, sí habla a mi conciencia. Pero  mis ambiciones, mi soberbia, mi afán de protagonismo, tapan mis oídos para no escucharle y mis ojos para no verle. 

"Dichosos los impíos de corazón porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8).Necesito limpiar mi alma para que nada pueda turbar mi paz y así pueda ver en sus aguas serenas la presencia de Dios. Ora con santa Isabel de la Trinidad:  

¡Santísima Trinidad a quien adoro!
Que nada pueda turbar mi paz,
ni hacerme salir de Ti, ¡oh Inmutable!,
sino que cada minuto me sumerja más
en la hondura de tu Misterio.
Inunda mi alma de paz; haz de ella tu cielo,
la morada de tu amor y el lugar de tu reposo.
(Santa Isabel de la Trinidad)

Medita lo que dice san Pablo:
“Huid de la inmoralidad. ... ¿Acaso no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que habita en vosotros y habéis recibido de Dios?.” (1 Cor 6,18-19)
Siente la presencia de la Santísima Trinidad en lo más hondo de tu ser, ahí donde tu espíritu se sumerge en el Espíritu de Dios hasta casi hacerse uno con Él.

"No tienes que fabricar la presencia de Dios. Solo dejar que brille".

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___________________

[1] San Juan nos dice en su Evangelio: “En el principio existía la Palabra , y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio junto a Dios. Por medio de ella se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de cuanto se ha hecho” (Jn 1,1-3).

*
Casto Acedo
Mayo 2026


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