jueves, 12 de diciembre de 2024
La alegría de dar ( III Adviento. 15 de Diciembre).
jueves, 5 de diciembre de 2024
Inmaculada Concepción (Domingo 8 de Diciembre)
El comienzo de la vida espiritual de María fue de una pureza inusual para el género humano. Así lo proclama el Prefacio de la fiesta: “Preservaste a la Virgen María de toda pecado original para que, enriquecida con la plenitud de tu gracia, fuese digna Madre de tu Hijo, imagen y comienzo de la Iglesia, que es la esposa de Cristo, llena de juventud y de limpia hermosura”.
¡Qué suerte tuvo María! Se vio libre de pecado desde el instante de su concepción. Pero debemos matizar que ese privilegio lo hemos gozado todos los que en el sacramento del bautismo recibimos lo mismo que recibió María "desde el instante de su concepción”. Por el agua y el Espíritu, en el bautismo, fuimos "elegidos" como lo fue María; y también en el bautismo fuimos liberados del pecado original.
"Dios nos ha elegido -como a María- para que seamos santos e irreprochables ante Él por el amor" (Ef 1,4). El bautismo da un excelente punto de partida, pero no da la meta. Ni a María ni a nadie se le exime de una respuesta libre y responsable a la llamada de Dios. El hecho de su Concepción Inmaculada no le ahorró la prueba de la fe en momentos como el de la Anunciación, el parto en Belén, o el Calvario. De otro modo no hubiera sido una persona libre sino solo un autómata en manos de otro.
¿Qué aprender de esta fiesta de la Inmaculada Concepción? Lo primero que nos enseña es que Dios no abandona nunca a la persona; desde el comienzo de la vida está ya presente en al ser humano; y se muestra especialmente generoso en el despertar de la vida espiritual. Lo queramos o no, Dios tiene un plan de salvación para cada cual, y llega un momento en que, como hizo a María, se lo revela.
Aunque haya quien te quiera convencer de lo contrario, Dios quiere que seas feliz con una felicidad muy tuya, distinta de la felicidad del consumo y las dependencias. Sólo desarrollando tu libertad puedes ser verdaderamente feliz. La felicidad es parte de tu verdadera naturaleza, porque no fuiste creado por Dios para el sufrimiento y la muerte sino para el gozo y la vida. El pecado -dependencias, miedos, tristezas, etc.-, que te aleja de la felicidad, no pertenece a tu naturaleza, es obra del maligno.
María vivió siempre en Dios; que es lo mismo que decir que vivió en felicidad. Nunca perteneció al mundo de los alejados (pecadores, pecado original). Ella es un espejo donde mirar tu naturaleza original perfecta, sin defecto, sin pecado. Eso es lo que tú y yo somos, aunque la soberbia, avaricia, ira, miedos, etc. oscurezca a veces esa imagen y semejanza de Dios que sigue oculta en cada cual. La tarea de la vida cristiana consiste en desarrollar el bautismo recibido, despojarse del hombre viejo pecador, recobrar y mantener la belleza de Cristo que preservó de modo admirable su Madre.
Mírate hoy en el espejo de María Inmaculada. Contempla en su bondad, su fe inconmovible y su belleza, lo que tú mismo eres cuando vives sin arrimo de pecado. Bienaventurada. Bienaventurado. Llevar una vida espiritual cristiana no es otra cosa que volver la mirada una y otra vez al bautismo, a ese momento en que renuncias al mal y confiesas que sólo en Dios está la plenitud de tu alegría. ¡Qué hermoso sería que pudieses cantar el magníficat con la misma fuerza y verdad con que ella o cantó ella!. Inténtalo. Lc 2,47-55. ¿Qué mejor oración para este día que cantar con María su mismo gozo?
Feliz día de la Inmaculada, nuestra Madre, ejemplo insigne de pureza y de fe; también abogada e intercesora. “Ruega por nosotros, santa madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar -como tú- las promesas de nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo”. Amén.
María, Madre Inmaculada, ruega por nosotros.
jueves, 28 de noviembre de 2024
Vivir en esperanza (I Adviento. 1 de Diciembre)
Este domingo comienza el tiempo de Adviento, días previos a la celebración del nacimiento de Jesús y que la Iglesia invita a VIVIR EN ESPERANZA, con los ojos abiertos para reconocer a Jesús que viene.
Ya hace días que comenzó la estresante carrera del consumo navideño: Black friday, luces y decoraciones navideñas, compra de juguetes y regalos, reservas de comidas de empresa, etc. Es sorprendente cómo se ha dado la vuelta al sentido de la Navidad. Se debería preparar la acogida de quien va a nacer, y sin embargo, el primer lugar lo ocupa la alienación, la borrachera, la juerga y el divertimento, esperanzas en caprichos exteriores.
Tenemos casi de todo, y no estamos satisfechos. Vivimos saturados de deseos y esperanzas (en plural) que aguardamos lleguen desde fuera. Pero ¿y si la esperanza, en lugar de estar fuera, estuviera dentro? ¿No estaremos confundiendo la esperanza con las expectativas y los deseos?
Tal vez te equivocas al pensar que la felicidad cosiste en satisfacer tus aspiraciones a poseer o controlarlo todo. La ambición sólo genera sufrimiento. Quien vive en esperanza aniquila el deseo, acepta lo que le venga y en un arranque de generosidad vive más preocupado por los sufrimientos y problemas ajenos que por los propios.
Te propongo para este Adviento un ejercicio muy simple: soltar tus dependencias o apegos, tus deseos y expectativas, la ilusión que pones en obtener bienes que consideras imprescindibles para ser feliz. Recuerda que quien vive de ilusiones es un iluso. Es mejor actuar que esperar ilusionado que la solución caiga del cielo. ¡Despierta a la realidad y actúa en ella! Así alimentas la esperanza. Es lo que hizo Jesús.
Me atrevo a darte unos consejos:
* Vacíate de todo deseo. Cuando deseas algo con vehemencia vives en el sufrimiento por no tenerlo, y una vez en tu mano pasas a vivir en otro sufrimiento, el del miedo a perderlo. ¿Merece la pena?
* Deja ir el sueño de que se solucionen tus problemas por arte de magia. Trabaja por una salida, pero no te agobies y desesperes si tarda en llegar. No olvides que los obstáculos son una oportunidad para crecer.
*Suelta tu "ego". Que tu felicidad personal no sea lo más importante. Busca satisfacer y alegrar a los que te rodean; sin excepciones; al hacerlo repartes esperanza, y lo que siembras cosecharás.
*No seas tan torpe como para creer que del vacío existencial puedes salir dándote a “juergas y borracheras”; sabes bien que la droga no elimina sino que aumenta la desesperación.
*Despierta. “¡Estad despiertos!” dice el evangelio. Sal del sueño en que vives. Creer que tu felicidad depende de que se cumpla siempre lo que te apetece sólo te conducirá a la pesadilla del eterno desencanto.
*Medita, entra dentro de ti para hallar y sentir a Dios. Eres “imagen y semejanza de Dios”. Llevas impresa la imagen divina. Si quieres vivir en esperanza suelta todo lo que desdibuja esa imagen y déjate embaucar por su amor.
*Permanece abierto a la novedad de lo que pasa ante de ti cada día; porque tus días están preñados de Dios. Lo tienes a tu lado, no como tú lo imaginas o deseas que venga, sino como él es: encarnado, pobre, sorprendente. Abre tus ojos a la realidad de su paso.
* La esperanza, la tuya y la de tus
hermanos, se alimenta y crece con la
práctica de la caridad. Allí donde te necesiten, abre camino a la esperanza.
Amar es el mejor ejercicio de Adviento, la mejor cuna para acoger
al Niño Dios.
No te dejes embaucar por "las esperanzas mundanas" y afírmate en la Esperanza auténtica, la que está anclada en Dios y sus promesas.
¡Feliz Adviento!
Casto Acedo
jueves, 21 de noviembre de 2024
Sobre la verdad (24 de Noviembre)
EVANGELIO
Jn 18,37-38
Dijo Jesús a Pilato: «Mi reino no es de este mundo». ... Pilato le dijo: «Conque, ¿tú eres rey?» Jesús le contestó: «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.». (Pilato le dijo: «Y ¿qué es la verdad?»).
* *
El tema de la verdad es delicado. La mentalidad hoy dominante sólo admite una verdad, la de la ciencia, e incluso esta verdad es puesta en duda hoy por la física cuántica. Preguntas a alguien si hay verdad y te dice: “no hay verdad, hay verdades, ... y posverdades”, la tuya y la mía, la de cada cual, que puede ser cambiante; donde hoy es digo mañana es diego. Se ha puesto de moda una verdad elástica y moldeable, la post verdad o verdad líquida, que se amolda al gusto del envase del ego.
Así que "no hay verdad", se dice; ahora bien, eso que se dice, ¿es verdad?. Porque si no hay verdad ni siquiera se puede decir con verdad que no la hay. Y si no hay verdad, no hay justicia, ni amor; porque no hay un bien y un mal verdaderos. Y llegados a este punto cada cual se lanza a vivir desde su egoísmo personal. El relativismo de la verdad está haciendo mucho daño.
Como cristianos creemos que hay una “Verdad absoluta”. Pero esa verdad no es una teoría, ni una idea, tampoco una ley o una doctrina; la verdad es una persona: Jesucristo. Él dijo “yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6). Su reino es el Reino de la verdad, la bondad y la belleza, todas con mayúsculas (absolutas). "Para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad". ¿Cómo podemos conocer la verdad de Dios? Mirando a Jesús. “A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer” (Jn 1,18).
Los reinos mundanos se construyen bajo la sombra de la mentira. "Habéis oído que iba a venir un anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, ... Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. ... ¿Quién es el mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo?" (cf 1Jn 2.18-22). ¡Qué gran enseñanza!: es un mentiroso quien niega la Verdad que es Cristo, Dios hecho hombre.
«Si permanecéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres». (Jn 8,31-32). El Reino de Dios no es ni una ley ni un discurso, es sabiduría de vida; sólo quienes lo viven pueden entenderlo. Si quieres entender el Reino no te queda otra escuela que la de la Palabra y la Vida. La Vida es la única Verdad absoluta. Cualquier lectura o interpretación acerca de ella se queda corta para expresarla.
“Ha llegado -decía Jesús-, está cerca el Reino de Dios”. Pero ¿qué es o en qué consiste el Reino? Incluso a Él le resultó difícil traducir a conceptos su mensaje. Para darse a entender echó mano de parábolas (“el Reino de Dios se parece a...”), porque los discursos son insuficientes. La Vida de Jesús, el Evangelio, es la gran parábola. Sólo adentrándome en ella encontraré la Verdad del Reino de Dios.
¡Venga a nosotros tu Reino! ¡Venga tu gracia! ¡Venga tu amor!, Señor.
¡Feliz Solemnidad de Cristo Rey de la Verdad!
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Un comentario más amplio en:
https://blogdecastoacedo.blogspot.com/2018/11/rey-de-la-verdad-y-el-amor-cristo-rey.html
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Noviembre 2024
Casto Acedo.
viernes, 15 de noviembre de 2024
Sobre el final (17 de Noviembre)
jueves, 7 de noviembre de 2024
Sobre el valor de las obras (10 de Noviembre)
sábado, 2 de noviembre de 2024
Sobre el amor (3 de Noviembre)
EVANGELIO Mc 12,28b-34
Un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: -«¿Qué mandamiento es el primero de todos?»
Respondió Jesús: -«El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser." El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." No hay mandamiento mayor que éstos"».
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Este domingo no podemos eludir una reflexión sobre el amor, un tema a la vez simple y complicado. ¡Cuánto se ha dicho y escrito sobre el amor! Sin embargo, el verdadero amor no se puede encerrar en palabras y discursos.
El evangelio dice que “Dios es amor”, y es verdad; pero hay que precaverse de que la frase no funciona al revés. El amor no es Dios. En este caso encerramos a Dios en un concepto, o lo que es peor, a un modo de comportamiento, una moral, una ley; reducción de la religión a simple norma.
San Juan de la Cruz sentencia que “el mirar de Dios es amar”, sustituyendo el sustantivo "amor" por el verbo "amar". Para evitar reduccionismos morales, ¿no es mejor decir que "Dios es amar", un verbo activo más que un concepto pasivo?
1.- Amar es escuchar a Dios, advertir su presencia amorosa. Para ello es preciso disponerse abriendo los oídos y los ojos: "¡Escucha Israel. El Señor, nuestro Dios, es el único Señor”. Es el primer mandamiento del mandamiento de Jesús: ¡Escucha! Pon tu atención en el Único. No amas porque hay demasiado ruido en ti, demasiado barro en la mirada, demasiadas ideas, creencias, irreductibles convicciones propias, … demasiados dioses. Tantos ruidos impiden el silencio que necesitas para acoger eficazmente la Palabra de Jesús y detectar donde has de actuar tu amor. ¿Recordáis la parábola del sembrador y la semilla? Si no hay tierra buena, si no hay escucha, si no hay oración, si no dedico tiempo a contemplar quién es Dios, no puede arraigar en mí el amor. Escucha, pues, la voz de Dios en tu corazón; este el prefacio del amor.
2.- “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. Este es el grueso del mandato. Lo dice el título de este blog: Primero Dios. Poner tu pensamiento, tu sentimiento y tu voluntad en Dios. Parece poco práctico, ¿no es mejor lo del amor al prójimo? "Amar al prójimo" se supone más práctico que "amar a Dios", pero ¿serías capaz e amar a tu prójimo sin que antes nazca en ti el sentimiento de pertenencia a una misma familia? ¿Y quién sino Dios te hace hermano de toda la humanidad? Tomar conciencia de la presencia de Dios, amarle y reconocerle es un punto de apoyo imprescindible para amar cuando los propios sentimientos te invitan a pasar del prójimo. Del conocimiento de Dios-amor nace la compasión universal, el amar a todos los hermanos y a todas las creaturas.
3.- "Amarás a tu prójimo”. Es la parte que mejor nos sabemos, pero ¿la vivimos? Nuestro amor a Dios, nuestro progreso en la vida espiritual, la calidad de nuestra vida de oración y participación en los cultos de la Iglesia, se mide con este termómetro: ¿cómo andan mis relaciones con mi esposo o esposa, mi pareja, mis amigos, mis compañeros de trabajo, los marginados, etc.? La práctica del amor al hermano verifica si mi amor al Padre Dios es genuino. A todo padre le gusta que sus hijos se amen con el mismo amor con que él los ama. Despreciar al hermano es despreciar a Dios.
4.- Y, finalmente “ama a Dios y al prójimo… como a ti mismo”. Solemos leer el “como a ti mismo” dándole un sentido de máxima exigencia; pero el adverbio “como” más que un aldabonazo a la conciencia y al esfuerzo es una constatación: al prójimo y a Dios sólo lo amas en la medida en que te amas a ti mismo; y con el "a ti mismo" no nos referimos al “amor egocéntrico” o egoísta, sino al amor genuino a tu misma persona, el amor a tu vida, a tus circunstancias, tus capacidades, tu suerte de estar en el mundo. ¿En qué medida te valoras?, ¿cómo de importante te consideras?, ¿estás satisfecho con tu vida?. Porque si no te quieres a ti mismo no serás capaz de amar a los demás; y, por supuesto, no amarías a un Dios que te da una existencia que odiases.
* * *
Lee el mandato del Señor de atrás para adelante: comienza por conocerte en lo que eres, una persona amada de Dios, un hijo suyo, y ámate a ti mismo; ama tu vida, tu vocación. tu trabajo, tu familia, tu físico, ama todo lo que eres. Mira a los hermanos con amor, con el mismo mirar de Dios, que es “amar”; ama a tu prójimo como Dios lo ama, sin prejuicios ni discriminaciones, con amor bondadoso y compasivo. Y para conseguir todo lo dicho pon a Dios primero, ama a Dios por la bondad que te ha mostrado al hacerte su hijo y darte el regalo de la familia de hermanos con quienes vives y convives; y no dejes de pararte cada día a hacer silencio para que, en medio de las tareas que te ocupan, puedas escuchar la voz de Dios que te dice: "Yo te amo, tú eres mi hijo, mi hija; me complazco en ti". Dios te ama, merece la pena amar.
Noviembre 2024
Casto Acedo
La fiesta de los amigos (Todos los Santos, 1 de Noviembre)
"Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Pad...
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Ofrezco aquí dos comentarios a la Palabra del Domingo. El primero, más eclesial y social, iluminando la necesidad superar los dualismos para...
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EVANGELIO Mateo 16,13-20 En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente...

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