martes, 25 de enero de 2022

Camino de oración y conocimiento personal

 

Orar - conocerme

Hemos comenzado en las Parroquias de Trujillanos y san Pedro un camino de oración y reflexión personal. En San Pedro: lunes de 5,15 a 6,30 de la tarde, Trujillanos: martes de 7,30 a 8,45.

Es verdad que ya todos los que solemos asistir a los encuentros de la parroquia, de una manera u otra, rezamos. Pero no viene mal aclarar y aclararnos acerca de qué es eso de orar. En torno a las preguntas sobre cómo orar y cómo progresar en la vida espiritual (que no quiere decir "vida beata" en el mal sentido de la palabra) irán los primeros temas.

Rezar –podríamos decir de entrada que es “estar y comunicar con Dios”. Normalmente lo entendemos como un movimiento que va de mí mismo hacia Dios; y lo hago :

-Con los labios (oración vocal: privada o litúrgica)

-Con la mente (meditación: imagino a Dios; me situó ante Jesús)

-En solitario (oración personal, íntima)

-En común (oración comunitaria)

 En todos los modos de oración podemos caer en un círculo llamado “rutina”… Los ritos son buenos y necesarios (me ahorran tener que pensarme y organizarme cada día), pero si degeneran en “rutinarismo” acaban por desfondarnos. Se impone despertar la conciencia para vivir en profundidad todos los momentos de la vida.

"Despertar la conciencia” a lo que somos y a lo que Dios representa en mi vida es un objetivo en nuestras reuniones. La oración debe partir de la toma de conciencia (darte cuenta, contemplar, observar)  de lo que soy y de dónde estoy en mi camino vital. Es  muy importante  “mirar”, “observar” mi corazón y mi vida toda para, de principio, conocerme a mi mismo o a mi  misma.  Este conocimiento se adquiere mediante lo que llamamos "contemplación", que no es otra cosa que mirar la realidad tal como es, superando una visión preestablecida o  de conveniencia (cómo queremos que sea). Aquí tenemos un compromiso de no-evaluar, no-juzgar, no-medir... simplemente observar y asimilar. (Iremos comprendiendo esto con el tiempo, porque es difícil de explicar; sólo se puede entender a partir de la experiencia de vida)

* * *

Aquí solo apunto unas breves ideas. Y la primera es acerca de nosotros mismos, de nuestra persona. Antes de entrar en contacto con Dios debo preguntarme: ¿quién soy yo?, es decir, debo conocerme a mí mismo o a mi misma, porque sino puede que al final no sea yo quien quiere hablar con Dios sino "lo que yo creo que soy"; cuando es así el diálogo orante es un diálogo de sordos. Ni yo (mi yo auténtico) oigo a Dios ni lo que digo a Dios es algo que me sale de dentro.

Observa este cuadro que ofrece una visión del hombre muy cercana a la que santa Teresa nos da en el libro de Las moradas:

¿Cómo vivo? ¿Cómo me vivo?

En el centro aparece la palabra “DIOS”. Es un misterio. Pero así es: “Dios nos habita”, somos “inhabitados por el Espíritu Santo”; Dios es “interior intimo meo” (más dentro de mí que yo mismo).

También junto a Dios se señala el centro personal de mi ser (mi “yo profundo”, real).

En las afueras encontramos una palabras que nos remiten a otras realidades: Mente (yo mental), afectos y emociones (yo emocional), cuerpo (yo corporal-físico), ambiente (mis circunstancias)

Vivir profundamente es vivir todos los aspectos de mi vida desde mi “yo profundo” (con Dios, desde Dios):

-Situarme adecuadamente en mi ambiente geográfico y social,

-Sentirme dueño de mi cuerpo, gozar de él y de mis sentidos,

-Gestionar acertadamente mis sentimientos, emociones, estados de ánimo,

-Ser dueño de mis pensamientos (que no me dominen las obsesiones mentales)

-Conocer mi “yo profundo”… donde habita Dios.

¿Cómo lograr una vida así? Lo primero decir que “es un regalo de Dios”; no está en nuestras manos alcanzarla. Aunque sí se nos indica el camino para hacer saber a Dios nuestra buena disposición (una ascesis, la práctica de unas virtudes, “comprar el billete de la lotería”, si no lo adquirimos Dios no suele dar el premio; pero también es cierto que el hecho de adquirirlo no nos garantiza que seremos premiados).

 La ascesis o camino para avanzar en la vida del espíritu requiere la práctica de las “virtudes”;  hoy señalo dos de ellas que son claves para retomar o comenzar el camino:

* Primero humildad. Dios no necesita de nosotros. Nosotros sí le necesitamos. Por tanto, ”¡somos unos pobres siervos, sólo hacemos lo que tenemos que hacer!”. Quien no se acerca así a la oración corre el peligro de desanimarse al no ver los frutos, que suelen darse a largo plazo. Dios no defrauda a quien espera en Él. A ti solo te corresponde sembrar, el crecimiento es cosa suya.

* Segundo perseverancia. Tomar una “determinada determinación” de ponernos en ejercicio de oración con una disciplina a prueba de cansancios y sinsentidos. Decidir asistir a las reuniones al menos durante un año es una buena decisión. 

Este camino se inicia con estas dos premisas: humildad (renuncia a los propios méritos y fuerzas, obediencia al proyecto que se propone) y perseverancia (constancia, renuncia al "mariposeo" y a la discontinuidad, valorar el día a día de la práctica de la meditación).

 Gracias a los que os habéis animado a asistir, y bienvenidos quienes  aún estáis a tiempo de uniros.

¡Buen camino a tod@s !

Casto Acedo

lunes, 10 de enero de 2022

Grupo de formación en la fe.



No me cansaré de repetirlo, por la importancia del tema: hay tres pilares que son esenciales en la vida de una parroquia, si falta alguno de ellos la parroquia está coja y abocada a desaparecer. Estos son los pilares:

1. FORMACIÓN. 

Formación prebautismal, Catequesis de niños, adolescentes y jóvenes, formación prematrimonial, formación de adultos, estudio de la Biblia, cursos, charlas, etc.

Objetivo: CONOCER nuestros orígenes y nuestra misión, tomar conciencia de nuestro ser cristiano, saber quienes somos como personas y como Iglesia, … se trata de salir de el pecado mayor de la humanidad y del creyente: la "ignorancia", no saber quin soy y para qué vivo.

En este apartado se trata de aclarar desde la fe quien soy en cuanto persona humana y en cuanto  cristiano. 

La falta de formación hace que se pierda el norte y se acaba por reducir la parroquia, como mucho, a una "estación de servicios donde se administran sacramentos", y nada más. Cuando es así no es una parroquia sino un "club de ceremonias", de cumplimiento (entiéndase cumplo y miento).


2. LITURGIA.

Misas, bautismos, confirmaciones, matrimonios, entierros, momentos y retiros de oración, procesiones, coro parroquial, grupos de lectores y moniciones, etc. 

Objetivo: CELEBRAR nuestra fe y pertenencia a una comunidad. … 

Quien no celebra es que no vive. Y no hay duda de que el enfoque, el interés y el calor de las celebraciones (misas, oración, procesiones, etc...) es un termómetro muy fiable de la verdad de la fe y la vida de un parroquia. 

Cuando no hay asistencia a las celebraciones es que no se tiene sentido de comunidad y familia. ¿Os imagináis una familia que no se vea nunca y donde sólo aparecieran los miembros para pedir algún servicio a cambio de un pago? Así es cuando se acude a la Iglesia sólo para exigir que se atiendan las necesidades rituales (comunión, entierro, boda, ...). Como si fuera un "local comercial". Pago y recibo. Qué pena.  Eso no es celebrar la fe sino negociar.

3. COMUNIÓN DE VIDA. 

No sólo somos cristianos por nuestras ideas o nuestras celebraciones (sentimientos), también por amar obrando como Cristo ama y actúa. En dos vertientes:
a) Entre nosotros (ad intra, hacia dentro): Encuentros de convivencia entre los parroquianos, excursiones, buena relación entre hermanos de comunidad parroquial, vida de hermandad, etc. …

b) Con todo el mundo (ad extra, hacia fuera): Cáritas (escucha y acompañamiento de personas que viven en soledad o con problemas, ayudas puntuales a necesitados, DOMUND, “Campaña contra el hambre”, visita y atención a enfermos), actividades culturales, buenas relaciones con otras instituciones, etc.
El objetivo de este apartado es claro: AMAR. expresar con hechos nuestra vocación cristiana a la compasión universal, más allá de creencias, religiones, ideas políticas, cultura o estatus social, vivir encarnados en el mundo aportando nuestra colaboración en todo lo bueno. "Amaos como yo os he amado",  dice Jesús. 

Amar es salir y dar.  El amor, cuando se cierra en sí mismo y se reserva se muere. La comunidad cristiana se caracteriza por su no-agresividad, su aceptación de la realidad en que vive cada cual con paciencia (con espíritu de paz), aunque sin renunciar a cambiar para mejor la relación con los demás y las situaciones sociales que sean mejorables. Ir a misa y dar la espalda al hermano y al mundo es "no ir a misa"; el efecto de rezar para justificar "malas artes" es negativo, porque te asienta en la soberbia de creer que ya estás convertido.


* * *

A fin de crecer en el apartado 1: FORMACIÓN, tocando tangencialmente los otros dos, vamos a comenzar a vernos como parroquianos, quienes libremente puedan y quieran,

*en Trujillanos los Martes de 7,30 a 8,30 en el salón Parroquial,

*en san Pedro de Mérida, los Jueves de 7,30 a 8,30 en la Casa Parroquial.

Transversalmente hablaremos de nosotros y  de nuestra parroquia, sobre todo acerca de cómo nos vemos, como vemos la Iglesia, qué creemos que nos falta o le falta a la parroquia, dónde estamos acertando, dónde nos equivocamos, cuál es la tarea personal y comunitaria de cada uno,  cuál debiera de ser, etc…

La formación cristiana abarca las tres vertientes que hemos señalado: Saber sobre la fe (¿qué idea tengo de lo que es creer?), sentir o celebrar la fe (¿cómo me siento y qué siento en  los momentos de oración, en misa, en las demás celebraciones? ) y vivir en el amor compasivo de Cristo (¿estoy satisfecho de mi vida? ¿Amo lo suficiente para ser feliz? Presupongo que amar es "ser feliz" y obsesionarse por "ser amado" es el caldo de cultivo de la infelicidad).

En los encuentros que propongo y a los que invito, podremos, en pequeñas dosis, ahondar en este “trípode”:
a) Un primer momento de celebración-oración (10 minutos)

b) Unas enseñanzas que nos sirvan de formación. A partir de los textos bíblicos del domingo siguiente a la reunión (30 minutos)

c) Un tercer momento para decidir -íntimamente-  qué debo cambiar en mi vida, para aclarar las implicaciones que lo que hemos tratado tiene para mi vivir diario. Aquí, además de lo que cada cual cree que personal, familiar o socialmente se debe exigir, se puede incluir el compromiso que debo tener para con la parroquia (20 m)
Para esto, os espero en la reunión que indico, el martes en Trujillanos y el Jueves en san Pedro. Sobre la marcha vamos viendo lo que más necesitamos para incidir en ello. Bendiciones.

Casto Acedo, párroco.

Horario Peregrinación a Fátima

PEREGRINACION AL SANTUARIO DE FÁTIMA Horario programado (Hora española) Sábado,  3 de Mayo *07:30 Salida desde san Pedro de Mérida.  Parada ...