1
1. Sentarse cerca del Ambón y avanzar con naturalidad, haciendo una inclinación sobre el altar (o el celebrante) con digna sencillez.
2
2. Antes asegurarse de que el libro y la lectura es el que corresponde. No hacer ruidos con las páginas y darle la vuelta sin cortar la lectura.
3
3. Esperar un momento antes de comenzar. No leer lo que está en rojo.
4
4. Decir el título con toda claridad y hacer una pausa. Lo mismo al final, hacer una pausa antes de decir con nitidez la expresión “Palabra de Dios”. Que se distinga el texto de lo demás.
5
5. Leer el texto con dicción correcta, sin correr, con claridad, con piadosa y ejemplar actitud.
6
6. Cuando se han terminado las lecturas volver a su sitio con digna discreción, como se hizo al subir.
7
7. Saber que los domingos y fiestas normalmente hay dos lecturas, una del Antiguo Testamento y otra del Nuevo Testamento (salvo en pascua, que se lee los Hechos de los Apóstoles).
8
8. Después de la primera lectura se proclama el Salmo Responsorial, compuesto de un estribillo o antífona y de unas estrofas. Lo normal es que sea cantado, pero si no es posible, por lo menos el estribillo para que responda el pueblo.
9
9. Antes del Evangelio, de pie, se canta el Aleluya, obligatorio en Pascua. En los otros tiempos (o a diario) si no se canta puede omitirse.
10
Los días de diario solo hay una lectura, el salmo y el evangelio, al que puede preceder el aleluya cantado o un versículo.
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