sábado, 23 de diciembre de 2023

Colabora con tu Parroquia

Corresponsabilidad económica

Carta dirigida a quienes se sienten cercanos a la Parroquia, valoran el servicio que presta a la comunidad y son conscientes de sus necesidades.

Queridos amigos:

La limpieza del tejado de la torre, con la eliminación de los nidos de cigüeñas que dañaban la estructura del templo parroquial ha supuesto para las arcas de la Parroquia un desembolso de 786,50 € (tres días de alquiler de grúa).

Agradecemos al ayuntamiento el haber colaborado con la mano de obra.

Para la primavera próxima tenemos la intención de completar la reforma del trastero de la Iglesia (techo de escayola, iluminación, lucido de paredes, poner suelo de gres, altillo para recoger andas, apertura de una ventana exterior, puerta de PVC de acceso a la calle y armario empotrado para desahogo de la sacristía).

Disponemos de algo de dinero para ello, pero no será suficiente para abordar la reforma. Por ello animamos a que con motivo de la Navidad, quien quiera y pueda, colabore económicamente a fin de poder realizar la obra proyectada.

Podéis colaborar entregando un sobre en la Parroquia o haciendo un ingreso en Banca Pueyo,

Parroquia de la Santísima Trinidad,

c/c ES04 0078 0018 1040 1000 6994.

FELIZ NAVIDAD

Casto Acedo

y Consejo económico parroquial

jueves, 21 de diciembre de 2023

El "sí" de María y José (IV domingo de Adviento. 24 de Diciembre).


EVANGELIO
Lc 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo:
—«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.

El ángel le dijo:
—«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le podrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Y María dijo al ángel:
—«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?».
El ángel le contestó:
—«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.
Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible».

María contestó:
—«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
Y la dejó el ángel.


Palabra del Señor.

*


Nuestro mundo secularizado tiende a celebrar una Navidad sin nacimiento, sin  novedad interior; como si la Navidad fuera una invitación vacua y sin sentido espiritual, sólo justificable por intereses folklóricos y económicos. 

Es lógico que el mundo capitalista vea e interprete la realidad desde parámetros de rentabilidad material. En estos días los medios hablan de reservas en hoteles y restaurantes saturados, de movilidad hacia destinos turísticos navideños, de subidas de precios a causa de la alta demanda de productos, de aumento de contratación de empleados temporales para el sector servicios, de aumento en los gastos familiares previstos, etc. No sé si eres consciente, pero las fiestas navideñas se han ido reduciendo a un evento más entre muchos, sin identidad propia, un acto de culto más al Dios Baco y la diosa Fortuna. En este bosque nos movemos y se nos invita desde la Palabra a evitar que la espesura de consumos nos impida ver la luz que alumbra más allá de ellos. . 

¿Qué nos pide hoy la liturgia? Que nos tomemos en serio el Misterio. ¿No es hermoso que llamemos "misterio" al pesebre donde están presentes José, María y el Niño? El poder de atracción de esas tres figuras sagradas es grande; tal vez por eso hay quienes se niegan y oponen a que el Belén luzca como parte de la ornamentación navideña. Lo cambian por el árbol del que penden multitud de regalos que sacian nuestros deseos. 

Los tiempos actuales parecen ser mas amigos de árbol que de nacimiento. Y en cierto sentido tiene su lógica:  ¿cómo compaginar la pobreza y humildad de un  belén con el derroche y la parafernalia de "las navidades"? Los regalos del árbol, que alegran los sentidos corporales, son mundanalmente más atractivos que el Belén, donde la riqueza y  belleza es poco evidente, sólo accesible con los ojos de la fe. 


El Niño Jesús, sacramento de Dios

En estas fiestas se va a cumplir la profecía de Isaías que habla de una “señal”: “Mirad, la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Enmanuel (Dios con nosotros)” (Is 7,14). En la nochebuena, los pastores también recibirán del ángel una Buena Noticia: “No temáis, os traigo la Buena Noticia... hoy os ha nacido un Salvador... Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre” (cf Lc 2,10-12). 

Una señal, un signo; un sacramento, “signo de encuentro con Dios”. Y el signo y sacramento primero y original de Dios es el Niño envuelto en pañales. Cuando entiendes esto se abre para tu vida sacramental un sentido nuevo. Aprendes que acercarte a los sacramentos (sobre todo a la Eucaristía) es acercarse a Jesús como se acercaron los pastores al establo de Belén. 

Lo que los pastores encontraron en Belén no fue un signo esotérico (oculto) o extravagante, sino un signo tan real, sencillo y palpable como una familia: un padre (José), una madre (María) y un hijo (Jesús). Cuando pensamos en Jesús olvidamos con frecuencia que la mayor parte de su vida la pasó en el anonimato de su pueblo, sometido en obediencia de amor a sus padres, trabajando y festejando con sus vecinos. La salvación da sus primeros pasos en una sencilla familia de Nazaret. 



María y José

La Virgen María y san José son los mejores guías para acercarte a Jesús. Para eso, pon hoy a esta pareja de enamorados en tu punto de mira. Merece la pena que contemples cómo ellos esperaron y prepararon el nacimiento. Percibe como su amor mutuo prepara un hogar para Dios en el mundo.

San José da un paso importante aceptando a María por esposa a pesar de la sospecha de infidelidad; lo hizo con una gran dosis de misericordia. Con motivo del inesperado embarazo de su prometida se dice de él en pocas palabras lo esencial de su personalidad (santidad): “era bueno y no quería denunciarla”, y por eso decidió repudiarla en secreto (Mt 1,19). Bueno, justo, misericordioso, compasivo;  pudo romper su compromiso  apelando a la supuesta infidelidad de María, la ley podría  justificar su decisión; pero es un hombre compasivo, que ama y perdona,  y no quiere hacer daño. Hace falta mucho amor para obrar como José. 

Gente sencilla y buena, como José, están capacitados para aceptar y vivir el misterio; los limpios de corazón verán a Dios (cf Mt 5,8). Personas como José son quienes mejor dejan ver a Dios entre nosotros. Cuando la bondad humana se abre al  don de Dios se produce el milagro de la encarnación, el sacramento del “Dios-con-nosotros”. Encuentra aquí eco el salmo 23: “¿Quién puede subir al monte del Señor? / ¿Quién puede estar en el recinto sacro? (¿Quién entrará en el Misterio?) / El hombre de manos inocentes / y puro corazón” (3-4). José es un buen modelo-guía para una Navidad con hondura.


Y con José, la Virgen MARÍA. El pueblo de Israel había recibido la promesa de que el Mesías hará acto de presencia en el seño de una virgen (Is 7,13). La Iglesia desde sus orígenes entendió que esa virgen era María; con su “sí” hizo posible la llegada del Mesías esperado. Si decimos de la Iglesia que es sacramento, signo de Dios en medio del mundo, ¿no lo será también María? Porque Dios desborda sobre ella su gracia, y su maternidad es bendición para toda la creación.

María dijo “sí” a Dios y “sí” a José, su esposo. Y no hubo contradicción ni conflicto a causa del doble "sí", porque el amor a Dios no anula ni empobrece el amor matrimonial. Dios enriquece todo lo que toca. Con Dios la libertad del hombre está garantizada.

Cuando el demonio entra en la vida de una persona decimos que toma posesión de esa persona; por eso a los endemoniados se les llama “posesos” o “poseídos”, que no es otra cosa que decir “esclavos del mal”. Dios no actúa así. No se apodera con violencia o engaño del corazón de nadie sino que obra con dulzura, pidiendo permiso, seduciendo. Así lo hace con María en la Anunciación (cf Lc 1,26-38), y lo mismo con José: “No tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo” (Mt 1,20). La feliz pareja se vio sorprendida por un gesto de inesperado amor de Dios, y el “sí” de su amor mutuo se fundió con el “sí” a Dios. ¡Hermoso programa de vida familiar! Con su amor hicieron visible el amor de Dios incluso antes de que naciera Jesús; su amor de pareja se hace sacramento de Dios, porque donde hay amor, allí está Él (cf 1 Jn 4,7-21).

*

Hoy, en vísperas de su venida, Dios pide permiso para entrar en el Belén de tu vida como entró en la familia de Nazaret. ¿No crees que es un honor inmerecido? ¿Estás dispuesto a acogerlo? Déjate llevar por el encanto de María y de José, maestros en el arte la Navidad; con ellos no te equivocarás. Mira el misterio y hazlo tuyo: el Niño en el pesebre, María y José admirados. No dejes de pararte y contemplar con ellos el amor de Dios en el pesebre de tu corazón. 

*

Diciembre 2023
Casto Acedo

sábado, 16 de diciembre de 2023

SAN PEDRO. Horarios de Navidad

 Parroquia de San Pedro Apóstol

(San Pedro de Mérida)
*
Navidad 2023-2024
HORARIO DE MISAS


Navidad 2023-2024
HORARIOS DE MISAS

* * *
JUEVES 21 de diciembre
18,30 Misa del día
19,00 h. Celebración Penitencial.
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SABADO 23 de diciembre
19 h. Misa de Vísperas del Domingo
(Única misa del 4º Domingo de Adviento)
*
DOMINGO 24 de diciembre
(No hay misa a las 11 h)
19 h. Misa de Vísperas de Navidad
*
LUNES 25 de diciembre NAVIDAD
Solemnidad de Natividad del Señor
12 h. Misa de la Solemnidad
*
MARTES 26 y JUEVES 28 de Diciembre
18, 30. Misa del día.
*
SABADO, 30 de Diciembre
Víspera de la fiesta de la Sagrada Familia
19 h. Misa de Vísperas 
*
DOMINGO 31 de Diciembre
Fiesta de la Sagrada familia.
11 h. Misa de la fiesta.
(No hay misa por la tarde)
*
LUNES 1 de Enero
 Solemnidad de santa María Madre de Dios
12 h. Misa del día
*
MARTES 2 y JUEVES 4 de Enero
Misa a las 18,30 h
*
SÁBADO, 6 de Enero
Epifanía del Señor (Reyes)
11 h. Misa del día.
(No hay misa por la tarde).
*
DOMINGO 7 de Enero ,
Fiesta del Bautismo del Señor
11 h. Misa del día.
* 

C. A.
Diciembre 2023

TRUJILLANOS. Horarios de Navidad

Parroquia de la Santísima Trinidad
(Trujillanos)

Navidad 2023-2024
HORARIO DE MISAS
*

* * *
MIÉRCOLES 20 de diciembre
19, 00 h. Misa en el salón-capilla.
*
SABADO 23 de diciembre
20 h. Misa de Vísperas del Domingo
(Única misa del 4º Domingo de Adviento)
*
DOMINGO 24 de diciembre
Día de Nochebuena
(No hay misa a las 12,30 h)
20 h. Misa de Vísperas de Navidad
*
LUNES 25 de diciembre NAVIDAD
Solemnidad de Natividad del Señor
13 h. Misa del día
*
MIÉRCOLES 27 y VIERNES 29 diciembre
19,00. Misa en el salón-capilla.
*
SABADO, 30 de diciembre
Víspera de la fiesta de la Sagrada Familia
20 h. Misa de Vísperas 
*
DOMINGO 31 de diciembre
Fiesta de la Sagrada Familia
12,30 h Misa del día.
(No hay misa por la tarde)
*
LUNES 1 de Enero
 Solemnidad de santa María Madre de Dios
13 h. Misa del día
*
MIERCOLES 3 de Enero
19 h. Misa en el salón-capilla.
*
VIERNES 5 de Enero.
Víspera de Epifanía (Reyes)
Misa a las 20 h
*
SÁBADO, 6 de Enero
Epifanía del Señor (Reyes)
12,30 h. Misa del día.
(No hay misa por la tarde).
*
DOMINGO 7 de Enero ,
Fiesta del Bautismo del Señor
12,30 h. Misa del día.
* 

C. A.
Diciembre 2023

viernes, 15 de diciembre de 2023

Alegría (III de Adviento; 17 de diciembre)

  

LECTURA 
2 Tes 5,16-24

Estad siempre alegres. Sed constantes en orar. Dad gracias en toda ocasión: ésta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros. No apaguéis el espíritu, no despreciéis el don de profecía; sino examinadlo todo, quedándoos con lo bueno. Guardaos de toda forma de maldad. Que el mismo Dios de la paz os consagre totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo. El que os ha llamado es fiel y cumplirá sus promesas.

Palabra de Dios

*

Te hago una propuesta para ahora mismo: 

Comienza apartando la vista de este texto. ¿Por qué no? Cierra los ojos, o contempla algo hermoso que tengas ante ti. Haz tres respiraciones abdominales serenas y profundas soltando el aire de los pulmones mientras te vacías de ideas y tensiones. Siente como el aire cálido, el viento del Espíritu, fluye por tus pulmones y los latido de tu corazón expanden su caricia por todo tu ser.  (...)  Tómate unos minutos en este breve ejercicio de toma de conciencia del milagro que es vivir.

Hazlo, y el contenido de este escrito tendrá algún sentido, porque el gozo y la alegría no pueden describirse, sólo experimentarse.

*

Déjate llevar por el silencio unos minutos

*

La palabra ALEGRIA puede resumir lo que sientes cuando te paras y dejas de lado tus preocupaciones y proyectos y simplemente observas que el aire inunda tus pulmones y la sangre corre por tus venas al ritmo de los latidos del corazón ... Al ser consciente de ello te sientes vivo o viva y pruebas el sabor de la alegría. ¿Qué es la alegría sino la consecuencia lógica de una vida despierta? Estar alegre es percibirte y saberte lleno, completo, rebosante de virtud y fuerza creativa.

La alegría del Adviento

El tercer domingo de Adviento es conocido como el domingo laetare o domingo de la alegría. "Que la esperanza os tenga alegres, manteneos firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración" (Rm 12,12). La esperanza cristiana vive en la seguridad de que Cristo tiene la última palabra;  por eso se mantiene a flote en la tribulación. Como nunca pierde el fondo de alegría en que se sustenta no se hunde ni se rinde en la dificultad.

Cuando me piden que esté alegre con un imperativo tan insistente lo primero que pienso es ¿acaso no quiero estar alegre? ¿Puedo imponerme a mí mismo la alegría? Y concluyo que no, que la alegría no está en mi mano, que es un don de Dios que viene con Jesús, y lo único posible de mi parte es preparar el camino para que llegue. ¿Cómo?

1.- Primero, desmontando mitos. Porque me han enseñado que la alegría es cuestión de "salud, dinero y amor", posesiones que considero imprescindibles para ser feliz. ¿Quién no piensa que la alegría es monopolio de quienes gozan de una salud envidiable, un capital holgado y una fama admirable?  Son muchos los que viven, o vivimos, enganchados o apegados a las condiciones externas que creemos necesarias para encontrar la felicidad. 

Pero no está tu felicidad en poseer bienes sino en ser agradecido por lo poco o mucho que tienes sin dejar que eso te posea; ser  dueño de ti  y así poder darte. Por tanto, desmonta el mito; la felicidad  es un don que se recibe con agradecimiento y se comparte con generosidad. Un primer paso para ser feliz consiste en vivir centrado en los propios valores y no confundir la alegría con la diversión (dispersión).

2.- Segundo paso para prepararnos a vivir la alegría: superar el concepto negativo de la alegría que muchos suelen tener. Somos herederos de una espiritualidad cristiana que en determinadas épocas ha ensalzado la mortificación, el dolor y la impasibilidad (apatheia) y ha levantado sospechas sobre el buen humor. Hay quien en la Iglesia se siente llamado  a ser como Jorge de Burgo, el monje asesino del relato de El nombre de la rosa, que llega incluso a matar para evitar el peligro de que una supuesta obra de Aristóteles sobre la comedia y la risa pudiera contaminar la esencia de la fe cristiana. 

Quienes piensan así entienden que la vida cristiana auténtica está más cerca de la tragedia, el sufrimiento y el llanto que del gozo y  la alegría; un error lamentable que frena cualquier intento de evangelización, que no es sino la transmisión de la alegría (buena noticia) del Espíritu.

3. En fin, podemos preparar el camino a la felicidad aprendiendo que la alegría cristiana, si bien depende en parte de los bienes de afuera, se fragua finalmente dentro. Me explico: El nacimiento de Jesús en Belén y su muerte y  resurrección son una alegre realidad objetiva (buena noticia exterior a nosotros), pero si no la hacemos nuestra por la fe seguiremos en la tristeza. Es la fe, la decisión de confiar en la Palabra (Jesús) la que nos hará gozar a fondo la Navidad. Quien vive su fe cristiana con amargura, quien no se  alegra de haber conocido a Jesucristo, quien no vive en la Eucaristía el encanto semanal del encuentro, debería plantearse en qué cree realmente.

* * *

El Papa Francisco publicó su primera exhortación apostólica con el título Evangelii  gaudium, la alegría del evangelio, que comienza proclamando que “la alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús”. Es como decir que no hay mejor modo de discernir la vida espiritual que midiendo el grado de alegría que nos produce sentir cerca a Jesús. Su cercanía es “buena noticia”, novedad que alegra. Si la verdadera alegría es fruto de una vida satisfecha, el cristiano es aquel o aquella que se ha encontrado con Jesús y su ser y su vida se ha llenado de Él hasta desbordarse en gozo. 

¡Cuántos textos evangélicos nos refieren alegrías fruto del encuentro con Jesús!: san Pedro, san Pablo, Zaqueo, la Samaritana, la mujer pecadora, María Magdalena, etc. ... hasta la mismísima Virgen María. Muchos son los santos que a lo largo de la historia se han llenado “de alegría al ver al Señor” (Jn 20,20); han encontrado en Él el antídoto adecuado para la tristeza y el desencanto. 

Sin embargo, denuncia el Papa Francisco, ¡cuántos que se llaman a sí mismos buenos cristianos gustan de encerrarse en la “psicología de la tumba que poco a poco los convierte en momias de museo; desilusionados con la Iglesia y consigo mismos, que viven la constante tentación de apegarse a una tristeza dulzona, sin esperanza... Llamados a iluminar y comunicar vida, finalmente se dejan cautivar por cosas que sólo generan oscuridad y cansancio interior”!. Por todo esto, dice el Papa, “me permito insistir: ¡No os dejéis robar la alegría evangelizadora!” (EG 83). “La alegría del evangelio es esa que nada ni nadie nos podrá quitar” (EG 84). 

Al creer y ponerse en manos de Dios los santos no han vivido como personas ingenuas o bobaliconas que miran para otro lado ante los sufrimientos propios o ajenos. “Fe, alegría, optimismo. -Pero no la sandez de cerrar los ojos a la realidad”, dijo san J. Mª. Escrivá.  "Los males de nuestro mundo, -dice el Papa Francisco- no deberían ser excusas para reducir nuestra entrega y nuestro fervor. Mirémoslos como desafíos para crecer” (EG 84). La alegría que brota de la fe y la esperanza fortalece el corazón y lo lanza a trabajar por el Reino de Dios. La verdadera alegría abre los ojos para conocer a fondo las desdichas del mundo  e impulsa a trabajar con efectividad para remediarlas. No es feliz con Jesús quien pretenda escapar de sus responsabilidades, la alegría que uno pretenda  guardar egoístamente  sólo para sí no es alegría cristiana. 

*

San Pablo exhorta: ¡Estad siempre alegres!. Más reiterativo es en su carta a los  Filipenses: “Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos”.  Aunque san Pablo parezca imponer –“¡estad siempre alegres!”-, su intención es exhortar y animar. Por eso a continuación dice: “Sed constantes en orar. ... Guardaos de toda forma de maldad”. ¿Quieres una Navidad Feliz? Sigue estos consejos de san Pablo: oración y bondad. Oración para conocer a Dios y conocerte y bondad para extender la alegría por el mundo.

Toma conciencia de la alegría que Dios ha sembrado en tu interior; porque tienes la chispa divina, y Dios es alegre. Como cristiano estás invitado al banquete de la alegría. La misa es un adelanto de esa fiesta, ella te invita a volverte a Dios en Adviento y Navidad. 

* * *

Postdata: No cierres la lectura de este post sin repetir el ejercicio inicial.  Vuelve a tu presente aquí y ahora; siente tu respiración, y con ella siente la alegría de ser amado por Dios y por muchos que te quieren;  gózate en tu alegría y manda desde ahí bendiciones y parabienes a quienes sabes que se sienten tristes, solos y abatidos; y en estos días no dejes de hacerte físicamente presente y cercano a quienes  sabes que necesitan de tu amor bondadoso. La caridad es manantial de alegría.

Feliz domingo.

Diciembre 2023

Casto Acedo

viernes, 8 de diciembre de 2023

Preparar el camino al Señor (II Adviento; 10 de diciembre)

 

EVANGELIO
Mc 1,1-8

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: "Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos."»

Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.

Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.»

Palabra del Señor

* * *


El protagonista indiscutible del segundo domingo de Adviento es  Juan Bautista, el último profeta del Viejo Testamento y el primero del Nuevo. Su mensaje sigue la estela de la profecía de Isaías e  invita a “preparar el camino al Señor” (Is 40,3). La presentación pública que hace de Jesús como “cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn 1,29), deja ver el ser y la misión del quien se acercó a él pidiendo ser bautizado. 

La misión de Juan Bautista la continúa  hoy la Iglesia que, como hace la segunda carta de san Pedro, invita a estar preparados para recibir al Señor, no sólo con el arrepentimiento del mal realizado, sino también ejercitando el bien, para que así “apresuremos” la venida del Señor, estando “en paz con Dios, inmaculados e irreprochables” (2 Pe 3,8-14). 

¿Qué tenemos que hacer?

“Juan predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados!” (Mc 1,4). Hay una relación estrecha entre conversión y esperanza. Los que acuden a Juan Bautista lo hacen porque viven alguna situación desesperada; las heridas de la vida les han machacado el alma, y, aunque el texto no lo explicite, ya se habían agarrado a los ídolos de este mundo intentando escapar del sufrimiento; pero esas experiencias del mundo no debieron ser gratificantes. Por eso, cuando Juan les urge a cambiar, ellos, desconcertados preguntan: - Juan, "¿qué tenemos que hacer"? (Lc 3,10), ¿dónde poner nuestra esperanza? 

Es una buena pregunta para el Adviento. Se acerca la salvación, llega la Navidad, ¿qué tenemos que hacer? San Marcos no recoge las recomendaciones concretas que para el caso da el Bautista, no así san Lucas, que da unos consejos concretos: ¡compartid los bienes, practicad la justicia, sed constructores de paz! (cf Lc 3,10-14). 

No obstante, describiendo el modo de vida del Bautista el evangelio de Marcos da pistas acerca de cómo preparar la venida del Salvador: “Iba vestido de piel de camello, -nos dice- con una correa de piel a la cintura y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre, y proclamaba: Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias” (Mc 1,6-7). Juan es un asceta que predicaba y practicaba la austeridad y la humildad. Vive en el desierto, y a él acuden aquellos que se sentían insatisfechos y deseaban dar un giro a sus vidas. 

 El quehacer y el decir de Juan, y las palabras del profeta Isaías que se proclaman hoy en la primera lectura, nos dan pautas para preparar la Navidad: 

*Lo primero es la austeridad frente al consumismo ambiente. La sola contemplación de la figura del Bautista nos debe mover a la virtud de la pobreza, a la renuncia de todo lo superfluo, de aquello que sabemos que no necesitamos y además nos está haciendo daño, porque nos esclaviza. ¡Qué verdadero y claro es a veces aquello de que “el pecado mismo lleva en sí la penitencia”! La virtud de la austeridad nos hace libres y capaces de decidirnos por Jesús.

*De la austeridad brota una alegría “profunda” (interior) frente al “hedonismo” (exterior): “Consolad a mi pueblo y decidle: ... Aquí está nuestro Dios" (Is 40,1.9). La fe en Dios que salva da esperanza, y fruto evidente de la esperanza es la alegría, el gozo verdadero de quien se sabe con Dios y de Dios. ¡Cómo contrasta esta alegría interior con el placer efímero del pecado! 

*Añadimos a nuestros quehaceres la humildad y aceptación de uno mismo frente a la cultura de la apariencia y la moda. “Si todo este mundo se va a desintegrar, ¡qué santa y piadosa ha de ser vuestra vida” (2 Pe 3,11). Humildad frente a la vanidad de unas fiestas navideñas que, a pesar de las restricciones sociales,  no dejarán de excitarnos con un indecente deseo de aparentar: “Que los valles se levanten, que las colinas y montes se abajen” (Is 40,5). “El que se ensalza será humillado, el que se humilla será ensalzado” (Lc 14,119. 



*También conviene al Adviento el espíritu de servicio frente al deseo de dominio: Ser como Juan Bautista, un servidor: “No era él la Luz, sino un testigo de la luz”(Jn 1,8). Hemos de vivir no predicándonos a nosotros mismos, sino a Cristo en el servicio al prójimo, apresurando así su venida ( cf 2 Pe 3,12) porque “el Señor no tarda en cumplir su promesa, como creen algunos. Lo que ocurre es que tiene mucha paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan” (2 Pe 3,9) Con tu conversión estás acercando (apresurando, adelantando) el reino de Dios. 

*Finalmente, la Navidad se con misericordia entrañable y fiel a los mandatos del Señor. “La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra y la justicia mira desde el cielo” (Salmo 84,11). ¿Dónde se encuentran la fidelidad y la misericordia? En aquel que viene, en el Niño-Dios, el Mesías que nacerá, que es fidelidad de Dios a sus promesas y misericordia para nuestras miserias. Si Dios “perdona nuestras ofensas”, ¿no perdonaremos también nosotros a los que nos ofenden? ¿No se ablandará nuestro corazón y se rendirá ante la ternura de Dios? Entonces será Navidad.


Poner el amor en el centro del "nacimiento"

Los medios de comunicación hacen una lectura folklórica, turística y consumista de Adviento y Navidad. Es difícil frenar esta carrera de locos que luchan  por ser lo que no son  ambicionan lo que no pueden alcanzar. Tal vez nuestra mayor pobreza sea la  ignorancia de buscar fuera lo que sólo se puede encontrar dentro.
 ¿No debería preguntarme si merece la pena vivir en la opulencia, el orgullo y la competencia con los que me rodean? Debería preguntarme: ¿quién colmará mis carencias espirituales?: ¿el gordo de Navidad?, ¿los caprichosos lujos y excesos en la comida? ¿Los regalos de Reyes? ¿Cómo escaparé a la soledad? 

El segundo domingo de Adviento invita a mover ficha, a salir de la ciudad y retirarte al desierto para adquirir la sabiduría divina necesaria para no caer en el engaño de una  navidad sin nacimiento. Lo único que puede llenar tu corazón es al Amor (con mayúsculas). Haz estos días un retiro de amor y  solidaridad que despierte en ti el amor universal; haz de tu hogar (interioridad) un lugar donde quepan todos, de tu vida un "nacimiento" (¡qué ambivalente es esta palabra!) donde quepan todos. A esto te llama san Juan Bautista. 

Una cita de M. Eckhar te puede servir de meditación para tu retiro; parece un tanto enrevesada, pero esconde un mensaje muy sencillo: Amor a Dios humanado (Cristo), amor al prójimo (hermano) y amor a ti mismo (tu persona) son un todo indivisible. 
"Si te amas a ti mismo, amas a todos los hombres como a ti mismo. Mientras le tengas menos amor a un solo hombre que a ti mismo, no habrás llegado a amarte de veras; eso solo es posible cuando amas  a todos los hombres como a ti mismo, a todos los hombres en un solo hombre: y este hombre es Dios y hombre!".(Sermón XII, Qui audit me)
Nacer al amor universal (a Dios, al hermano, a ti mismo y a toda la creación) es el mejor modo de prepararte a vivir la Navidad. 

Diciembre 2023
Casto Acedo

jueves, 7 de diciembre de 2023

María Inmaculada, belleza de Dios (8 de diciembre)


EVANGELIO

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.

El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»

Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»

El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»

María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»

Y la dejó el ángel.

¡Palabra del Señor!

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Verdad, bondad y belleza

Habla la filosofía clásica de tres cualidades o virtudes propias de todo ser: verdad, bondad y belleza. Lo que esperamos siempre de algo o de alguien es que sea verdadero, es decir, real, realista y sincero en sus manifestaciones,  que sea bueno, que su estar y su hacer sean una bendición, y que sea bello, capaz de provocar en quien lo contempla o lo escucha un placer sensorial, intelectual o espiritual.

Todos anhelamos y buscamos estas tres virtudes, y en un mundo de mentiras, medias verdades y posverdades necesitamos una verdad donde asirnos y mantener el necesario equilibrio. En un mundo violento necesitamos bondad y compasión. Y en un mundo poco amable,  áspero, opresivo, desagradable y oscuro, hay necesidad de la belleza que calme y eleve el corazón.

En María Inmaculada encontramos una vía, un camino para contemplar y  disfrutar de las tres virtudes señaladas.

*Hallamos en María la verdad de Dios, que es grande. ¡Proclama mi alma la grandeza del Señor! Yo no soy grande, dice María, es el Señor el que me engrandece porque pone su mirada en mi humildad. Soy la primera a sus ojos por ser la última y la esclava de todos. Y al amparo de la grandeza de Dios encarnada en María brilla la verdad de las personas sencillas y pequeñas. María aprendió la verdad en el aula de la fe.  "En verdad, en verdad os digo..." (Jn 6,26), decía Jesús. “Dichosa tú que has creído” (Lc 1,45), se dice de María.

*Hallamos también en María la bondad de Dios. Una persona buena es acogedora, tierna, paciente, fiable disponible para quien le necesite., “He aquí la esclava del Señor” (Lc 1,38). María se hace sierva, esclava, al servicio del amor de Dios. María acerca al mundo la misericordia de Dios al ofrecerle el espacio de su vientre. No es otra cosa ser bueno sino darle espacio a Dios en nuestra vida: “Nadie es bueno sino sólo Dios" (Lc 18,19). Ser buenos es llevar a Dios dentro, armonizar la propia vida con la bondadosa voluntad de Dios. Ser bueno es encarnar la caridad. María se puso en camino para ayudar a su prima Isabel (cf Lc 1,39). Es una mujer buena.

*Y, por supuesto, hallamos en María la belleza de Dios. La fiesta de la Inmaculada concepción es  exaltación de a esa belleza. La humanidad fue creada a imagen y semejanza del Creador (Gn 1,27). Somos una obra de arte del mismo Dios.. "Señor, tú eres nuestro Padre; nosotros somos el barro, y tú el alfarero. Todos somos obra de tu mano" (Is 64,8). Somos vasijas moldeadas por el mismo Alfarero. Y aunque esa obra quedó afeada por el pecado,  no todo quedó perdido; ya desde el principio se apunta una esperanza: “Pongo enemistad entre ti y la mujer, pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y su descendencia; esta te aplastará la cabeza cuando tú la hieras en el talón" (Gn 3,15)..”.

Saborear la Belleza de María

Dios es el autor de la belleza. “Mil gracias derramando / pasó por estos sotos con presura / e yéndolos mirando, / con sola su figura, / vestidos los dejó de hermosura", dice san Juan de la Cruz. En la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María brilla especialmente el buen hacer de  Dios que se revela en María poniendo un esmero especial para conservar intacta la belleza del Autor. Contemplar a María Inmaculada es admirar la belleza y luminosidad divinas, emocionarse con la visión de la gracia de Dios en Ella. No es la fiesta de hoy una ocasión para especular sobre doctrinas o credos, ni para hacer discursos morales, sino para disfrutar la hermosura de esta "mujer vestida del sol,  la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza" (Ap 12,1). 

Las virtudes que brillan en María son necesarias para despertar a un mundo nuevo. De las tres que hemos citado la belleza parece la de menor interés práctico. La verdad sirve para pensar, la bondad se palpa en el hacer; la belleza, sin embargo, parece algo abstracto y romántico. No obstante, la experiencia interior que alienta esta virtud es la fuente del saber y la fuerza del hacer. Basta saber que la belleza se saborea en la oración, se reafirma en la intimidad del encuentro, y se goza y afianza en la experiencia mística. Ahí se ancla la esperanza, que es virtud del presente, se ensancha el corazón dándole mayor espacio a Dios y se ponen los cimientos para las aspiraciones más elevadas.

La Virgen María es belleza de Dios en estado puro; un corazón asentado en la esperanza, que aspira intensamente a Dios desde el principio. No es una persona extraña, no es una diosa, es de naturaleza humana; aunque entre todos los hombres y mujeres la Inmaculada es la criatura más perfecta, digna morada de Dios, anticipo de lo que estamos llamados a ser.
 
Contémplala hoy como tal, emociónate adentrándote en la transparencia de su hermosura. No pienses, no especules, no calcules ni hagas promesas de cambio que no sabes si cumplirás. Contempla el Reino encarnado en el vientre de María. Empápate del amor de Dios que rebosa en su Madre; déjate tocar por quién habita en ella, y todo lo demás se te dará con ello (cf Mt 6,33).

Te lo repito: aprovecha este día para  sumergirte y permitirte descansar con Cristo en María. Y no olvides que María es "Modelo de la Iglesia"; encontrarte en esta fiesta con tu comunidad en la Eucaristía es el modo más eminente de hacerte presente a María y al mismo Dios en el Sacramento.

¡Feliz día de la Inmaculada Concepción!

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