Nota:
En la dirección que de Drive que se indica tenéis:
-*en documento PDF el mismo texto escrito aquí: HORA SANTA, 2025 (Guión), Aunque tal vez sea más práctico, por resumido, el texto del cuadernillo,
*un cuadernillo de dos folios doblados por ambas caras que podéis imprimir -aconsejable alguna copistería- y que puede servir de guía para los orantes. El texto de cada apartado está aquí resumido, y también están las letras de los temas musicales; y
*los tres temas musicales en mp3.
https://drive.google.com/drive/folders/1Sys-Hpafl26YSn1sE09Vj1S158Q-FwXQ?usp=sharing
Si al clickar os pide que se autorice pedid autorización a trujisampe@gmail.com.
Buen provecho.
* * *
SER, SENTIR Y HACERSE EUCARISTÍA
(Momentos de oración para el Jueves Santo)
En
esta noche de tránsito hacia la Pascua, siguiendo la recomendación del Señor,
nos reunimos para orar. Y lo hacemos ante el Santísimo Sacramento, Misterio de
fe, esperanza y amor.
La
Eucaristía contiene en sí todo el ser, pensar y obrar de Jesús. Cuando decimos
que Jesús se nos da en ella estamos diciendo que en ahí, en ese poco ce pan y
vino, nos está dejando todo su ser, toda su experiencia vital, todo su legado
espiritual.
Presintiendo
su partida de entre nosotros el Señor nos deja la Eucaristía como testamento;
con ella y en ella podemos seguir siendo con Él, sintiendo con Él, obrando con
Él.
Aspiramos
a ser con Jesús, a estar con Él, a hacer de nuestra vida Eucaristía, acción de
gracias al Padre por todo lo que en el Hijo nos regala.
ORACIÓN
*
1.
Eucaristia, SER de Cristo.
“Mientras cenaban, Jesús tomó pan y, después de pronunciar la bendición,
lo partió, lo dio a los discípulos y les dijo: «Tomad, comed: esto es mi
cuerpo». Después tomó el cáliz,
pronunció la acción de gracias y dijo: «Bebed todos; porque esta es mi sangre
de la alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados. (Mt
26,26-28)
“Tomad y comed, esto es mi cuerpo...
Tomad y bebed, esta es mi sangre”. No dice Jesús esto “es como mi cuerpo” o
“como mi sangre”. ¡No, no dice “como”!, dice “es mi cuerpo”, “es mi sangre”,
todo mi ser presente en este pan y este vino.
Jesús es Dios, todo el ser de
Dios concentrado en la Eucaristía, con toda su humanidad, con su cuerpo y con
su sangre, y toda su divinidad: “Mi padre es quien os da el verdadero pan del
cielo” ( ) .
En los signos Eucarísticos
está el ser mismo de Dios. Tomar y comer
su pan es participar del ser de Jesús; al participar en la Eucaristía Dios me hace ser como Él, hijo amado del
Padre.
Contemplamos, pues, en la
reserva Eucaristía el Misterio de Dios; todo su ser en Jesús; pan del cielo. El
mismo Dios se hace alimento en Jesús, se hace comida para que participemos de
Él, de su divinidad. Comiendo de su pan y bebiendo de su vino nuestro ser se
transforma. Dice san Agustín que “cuando recibimos cualquier alimento lo comido
se transforma en mí; sin embargo, cuando recibo el pan Eucarístico yo me
transformo en lo que recibo”
¡Silénciate y permite que tu
alma sea moldeada según el pan que comulgas y que ahora contemplas y adoras!
(Tiempo de silencio)
Audición: ESTÁS AQUÍ (Jesed)
Estas
aquí, aunque no te pueda ver
pues escondes tu gloria y majestad.
Estas
aquí revestido solamente en el amor
bajo la forma de un pan...
Con
sencillez te me vienes a entregar
Y en mi interior vas haciendo maravillas
Corazón
con corazón, en profunda comunión
me haces templo de la Santa Trinidad.
Estas aquí, aunque no te pueda ver ...
Ven y
cena conmigo, ven y mora en mi hogar,
ven y nunca me dejes pues sin ti me moriría
Me has
herido con tu amor, Ven y mora en mi interior.
De ti
quiero comulgar, señor...
2.
La Eucaristía, SENTIR de Cristo
“Tened entre vosotros los
sentimientos propios de Cristo Jesús. El
cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al
contrario, se despojó de si mismo tomando la condición de esclavo, hecho
semejante a los hombres. Y así, reconocido
como hombre por su presencia, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz” (Flp
2, 5-8).
Sabemos mucho. Nuestra mente, a lo largo de los años, se ha llenado de conceptos, ideas, lecciones. Sabemos mucho, pero, aunque algunos crean que basta saber para ser felices, la realidad es muy otra. No disfrutamos de la vida con el cerebro sino con el corazón: "No el mucho saber harta y satisface al alma, sino el sentir y gustar de las cosas internamente."
La Eucaristía nos conecta
directamente con un momento de la vida de Jesús en que los sentimientos afloran
muy intensamente en Él. “Cuando llegó la hora, se sentó a la mesa y los
apóstoles con él y les dijo:
`Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer´” (Lc
22,14-15). La institución del sacramento está más cargada de sentimientos que
de ideas. La mente no puede comprender el misterio, sólo el corazón tiene
acceso a Él por la fe.
¿Qué sentimientos embargan a
Jesús esta noche? Primeramente una cierta sensación de fracaso. “Mirad: la
mano del que me entrega está conmigo, en la mesa” (Jn 22,21). No hay odio
en estas palabras; los discípulos se miran y se preguntan quién será el
traidor.
Y acto seguido se enzarzan en
una disputa “a propósito de quién de ellos debía ser tenido como el mayor.
Pero él les dijo: ´Los reyes de las naciones las dominan, y los que ejercen la
autoridad se hacen llamar bienhechores. Vosotros no hagáis así, sino que el
mayor entre vosotros se ha de hacer como el menor, y el que gobierna, como el
que sirve” (Jn 22, 24-26)
Jesús siente en esos momentos
una necesidad al mismo tiempo dolorosa y dulce, necesidad de amar hasta el
extremo. En Getsemaní clamará: “Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz;
pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya” Y se le apareció un ángel del
cielo, que le confortaba” (Jn 22,42-43). El dolor lo ponen los discípulos
que le abandonan y le hacen sentir la soledad de la noche oscura del alma; la
dulzura la pone el Padre que le conforta por mano de un ángel.
El cuerpo y la sangre
compartida en la última cena sirvió de poco a los suyos, “levantándose de la
oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la tristeza”.
Entristecido él mismo por la debilidad de los suyos, aún encuentra palabras
para exhortarlos: «¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en
tentación». (Jn 22,45-46)
La Eucaristía invita a vivir
los sentimientos de Cristo: despojo, servicio, entrega.
No nos hacen grandes las ideas
que conocemos y predicamos sino los sentimientos que vivimos. “A la tarde,
-dice san Juan de la Cruz- te examinarán del amor”. Al final de nuestros días no nos preguntarán
el catecismo, y tampoco se nos pedirá el balance de oraciones y actos de culto
celebrados; se nos examinará de un sentimiento: del amor.
Contempla el Misterio
eucarístico, donde el corazón de Cristo sigue deseando ardientemente sentarse a
la mesa con los suyos; donde el amor desbordante de Dios se manifiesta
despojándose de su categoría de Dios, donde se anonada haciéndose pan; por
amor, todo por amor a la humanidad. Contempla y siente su amor haciéndolo tuyo.
Jesús eucaristía es aliento de esperanza.
Mirando su humildad gloria a
su grandeza, y siente su amor haciendo
tuyos los mismos sentimientos de “ser hijo
de Dios y servidor de todos”.
(Tiempo
de silencio)
Audición: Miradle (Ain Karem)
3.
La
Eucaristía, AMOR de Cristo
“Me buscáis -dijo Jesús a la turba que le abrumaba- no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios». Ellos le preguntaron: «Y ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?». Respondió Jesús: «La obra de Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado» (Jn 6,26-28)
(Silencio)
Audición:
La medida del amor (Hakuna)
¿Cuál es la medida del amor?
¿Cuánto alcanzan los latidos del dolor?
“Padre mío, dales tu perdón;
aún no saben que esas manos son de Dios”.
Se conmueve el universo en cada golpe
y el silencio deja hablar al corazón.
Un madero y unos clavos empapados
de la sangre del más bello Redentor.
Tu dolor me vuelve loco, me da vida,
y sin hablar me enseña todo
lo que puede un corazón,
la medida sin medida del Amor.
En la Cruz clavaron el amor,
y un abrazo se hizo eterno en mi dolor.
Clávame contigo, mi Jesús,
quiero darme y darlo todo como Tú.
Se conmueve el universo en
cada golpe
y el silencio .....
(Tiempo para compartir, dar gracias,
pedir dones
o simplemente alabar y adorar)
Oración final
* * *
EL
señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleva a la vida eterna.
¡Buenas
noches!


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