domingo, 29 de marzo de 2026

Cordero de Dios (Jueves Santo.2 de Abril)

 


TEXTO BIBLICO 

1 Cor 11, 23-26 (2ª Lectura)

Hermanos: 

Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente:

El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía.»

De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memora mía.»

Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva.

Palabra de Dios.

Cordero de Dios

Este es el “cordero de Dios” que quita el pecado del mundo.  Con estas palabras Juan Bautista presentó a Jesús a sus discípulos (.

El título de “Cordero de Dios” aplicado a Jesús nos remite a pasajes del Antiguo Testamento. Citamos dos:

* Dios pide a Abrahán que sacrifique a su hijo Isaac. Abrahán obedece, pero cuando va a materializar el sacrificio el mismo Dios detiene la mano para evitar la muerte de Isaac, lo cual garantizará el cumplimiento de que Abrahán será padre de una multitud. Dios no quiere la muerte del ser humano. La escena que se narra Gn 22, y que se leerá en la Solemne Vigilia del Sábado Santo, Dios detiene la mano de Abrahán; luego, un carnero sustituirá a la víctima del sacrificio que se le pidió a Abrahán. Sorprendentemente, Dios, que no permite la muerte de Isaac -el género humano-, “no se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros” (Rom 8,2). Merece la pena que te pares a meditar esto en este día. Jesús es el Cordero inocente que sustituye a la humanidad pecadora.

 

* Queriendo Dios liberar al pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto, tal como recuerda la segunda lectura de hoy, Dios manda sacrificar un cordero y untar con su sangre los dinteles de la puerta. El pueblo, que va a escapar de las manos de de Egipto -símbolo del mal- , se libra de la muerte a manos del ángel exterminador por medio de la sangre del cordero puesta como señal; y la carne del cordero pascual les servirá de alimento para iniciar el camino de la libertad.


* * *


Cuando Jesús celebra la última cena lo hace en el contexto de la Fiesta de la Pascua que se establece según el mandato de la segunda lectura de hoy. Al concluir la Cena Pascual, Jesús toma el pan y toma el vino y dice las palabras de la consagración dando a comer el pan y a beber el vino diciendo: “Este es mi cuerpo y esta mi sangre de la nueva alianza que se entrega por vosotros”,  y concluye: “Haced esto en memoria mía”. Con estas últimas palabras establece  una tradición: amar hasta el extremo dando la vida, como Él ha hecho hasta entonces y hará de forma solemne en la tarde del Viernes. Ya había dicho antes: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.”(Jn 15,13)

¿Qué tenemos que hacer en recuerdo de Jesús?  Ciertamente repetir el gesto de la última cena:  tomar pan y vino, pronunciar la bendición y comer y beber. Pero ¿sólo eso?. El evangelio de San Juan no narra la institución de la Eucaristía pero sí narra el lavatorio de los pies en el contexto de la Última Cena, y concluye con palabras similares a las que cierran la institución de la Eucaristía en los otros tres evangelios canónicos: ¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis el Maestro y el Señor, y tenéis razón, porque lo soy. Pues si yo, que soy el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. Os he dado ejemplo para que, como yo he hecho con vosotros, también lo hagáis vosotros”. Haced vuestra la actitud de servicio que os he mostrado, sed servidores los unos para los otros, despojaos de vuestra túnica, ceñid vuestros lomos y arrodillaos “como esclavos” ante vuestros hermanos y servidles; “lavadles los pies”.

El rito y la vida

La Eucaristía es rito y es vida. Llevar una vida eucarística es algo más que reunirse cada domingo para recordar el gesto de la cena y el lavatorio, es vivir en todas sus dimensiones el mandato del Señor. Ese que se ha proclamado en el versículo antes del evangelio: “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Jn 13,34). “Como yo”: no basta amar “a mi manera”, como  a mí me parece que deba amar; debo amar como Jesús ama; para ello es necesario:

Contemplar los misterios de la vida de amor de Jesús: pobreza y humildad en Belén, vida oculta en Nazaret, dedicación al servicio de la predicación y la sanación en su vida pública, muerte en vaciamiento total a favor incluso de aquellos que le crucifican... Todo el Misterio de la Encarnación se concentra en el Misterio de la Eucaristía : “Mi cuerpo entregado, y mis sangre derramada”, por y para todos. Dedica un tiempo esta tarde para contemplar esto ante la reserva del Santísimo en el sagrario.

* Pero no basta con “contemplar” el amor de Jesús; es preciso transmitir (tradición) ese amor contemplado a los hermanos; pasar de la Cena a la entrega. Hoy es el Día de la Caridad. A la admiración afectiva ante Jesús ofrecido al Padre en la Eucaristía del a Cruz debe seguir la acción efectiva, el amor desgranado en obras de misericordia. “Si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros”.  (1 Jn 4, 11). 

Lo que estamos celebrando esta tarde de Jueves Santo no tiene sentido si al rito no le acompaña la vida. La Iglesia, que es comunión de hermanos en torno a la Eucaristía es también Caritas, o  no es verdadera Iglesia, porque i no hay amor no imita a Jesús en su destino de servicio a la humanidad. Toda la Iglesia es sacerdotal, si entendemos por ello que todos hemos recibido en el bautismo la vocación de donación y servicio del mismo Jesucristo sacerdote.

En el día de Jueves Santo contemplemos y meditemos este misterio de amor que es la Eucaristía. Dejémonos seducir por el amor de Dios manifestado en Jesucristo, y atrevámonos a amar como Él nos ama.

Casto Acedo

   Marzo 2026

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