miércoles, 6 de mayo de 2026

Meditar sobre la Verdad.


Ejercitarse en la verdad

Jesús viene a salvarnos del mal de la ignorancia que nos ata a la oscuridad. ¿Cómo lo hace? Ofreciéndose él mismo como Verdad que conduce al conocimiento de Dios, y como Luz que brilla en la tiniebla. En Jesucristo encontramos la verdad que somos, porque "En realidad, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado". (Vaticano II. Gaudium et spes, 22).

Para acercarse a la verdad basta acercarse a Él: “Yo soy la verdad” (Jn 14,6). Se trata de caminar hacia la Luz sin miedos ni complejos. Cuesta un poco, porque “todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras” (Jn 3,20); es el miedo lógico a conocerse de verdad cuando ya se ha acostumbrado uno a vivir en la mentira. De la decisión de acercarse a la Luz, de convertirse a la Verdad que es Jesús, surge la valentía de vivir a pecho descubierto, porque todo “el que obra la verdad, se acerca a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios” (Jn 3,21).

San Pedro dice en una de sus carta: "tened buena conciencia, para que, cuando os calumnien, queden en ridículo los que atentan contra vuestra buena conducta en Cristo" (1 Pe 3,16). La buena conciencia solo es posible cuando no hay nada que ocultar, cuando se vive en comunión con la verdad. Esta comunión conmigo mismo en Dios es la base de la libertad cristiana. Siendo uno con Cristo, conozco el bien y soy liberado del mal que me esclaviza, quedando así libre para hacer el bien que amo.

Te recomiendo unos ejercicios de amor al bien y a la verdad. Se trata de pararte a mirar al Señor del bien y la verdad, y descubrir en la transparencia de su vida las mentiras que te esclavizan. Tan acostumbrado o acostumbrada estás a tus mentiras que ni siquiera las ves; por eso necesitas un espejo, el de Cristo, donde puedes mirarte y conocer tus defectos.

Para poder ver, lo primero es ponerme ante la Verdad que es Dios. Sin esa Verdad va todo perdido. Mi verdad y la del prójimo sólo serán tales si reflejan la Verdad de Dios. Hacer ejercicios de meditación y contemplación que me hagan sentirme uno con "el Espíritu de la Verdad" es un paso esencial para caminar en verdad.

Esa fue la experiencia de Teresa de Jesús. Considerando (meditando) el porqué es tan querida por Dios la humildad, recibió la Luz. Y se le concedió ver que la vida auténtica se cimenta en el conocimiento de uno mismo a la luz Dios, la Verdad con mayúsculas. En Él está el punto de encuentro de nuestras pequeñas y limitadas verdades. Cuando se pierde el punto de referencia que es Dios (Verdad) se hace difícil conocerse a uno mismo y entender el porqué y para qué vivir. conocer el el entendimiento. 

Sant Teresa ve una relación íntima entre la humildad y la verdad. ¿No nos estará haciendo falta Dios y humildad para solucionar los desencuentros que se están dando en nuestra sociedad? Sólo basta humildad, reconocimiento de la propia verdad pecadora y dependiente. Sin Dios y sin los hermanos no podemos nada.


Mirarme en Dios

¡Cuán necesaria es hoy la meditación, entendida como "mirada desde y en Dios" o simplemente "como visión desde fuera del propio ego", para poder encontrarnos!. Y mientras tanto mira si te has alejado de ti mismo.

Pueden ayudarte unas preguntas muy simples:

*Cuando no somos capaces de alcanzar cotas de virtud que sabemos buenas y necesarias; entonces decimos como la zorra incapaz de alcanzar las uvas: “están verdes”. ¿No has dejado a un lado grandes verdades que te ilusionaron en tiempos pasados, convenciéndote a ti mismo, con cierta amargura, de que eso no es tan bueno como creías?

*Si no estamos dispuestos a dejar tal o cual vicio nos justificamos y decimos que no es tan grave como se dice; finalmente el vicio acaba adueñándose de uno. ¿Es ese tu caso? ¿Quién manda en tu vida?

*Solemos responder airadamente cuando se emite una crítica negativa sobre nosotros. Haz una lista de las cosas negativas que últimamente te han dicho de ti y que te han molestado. ¿Por qué no te paras y miras si hay algo de verdad en ello?

*Los estados de desánimo y apatía pueden ocultar un aburguesamiento impropio de quien buscó incansablemente la verdad y ahora ha desistido. Luché en un tiempo por algo, pero ya me he cansado. ¿Te planteas todavía la posibilidad de dar un vuelco total a tu vida? ¿O has entrado ya en la edad del "yo-ya"? La verdad está siempre abierta a nuevas conquistas (hace libres), la mentira tiende a instalarse cómodamente en su inconsistencia.

*Un consejo para la Babel informativa de nuestro tiempo: Usa la razón, pero cuida que no esté contaminada por visiones subjetivistas; huye de juicios radicales generados por imágenes y noticias emotivas; ten en cuenta que nadie tiene la verdad plena, porque la verdad es Dios, y a Dios no se le posee; cuando una noticia crispe tu ánimo, ¡cuidado!, analiza la intención del emisor y no caigas en provocaciones... Tu verdad no es la Verdad, aunque debería buscarla.

*Busca a Dios (cf Mt 7,7), dedica tiempo a la contemplación con la convicción de que Él te busca primero; sólo tienes que sentarte, hacer silencio y esperar. En Dios está la Verdad y la encuentra quien le busca y se deja encontrar. Abrazado al amor de Dios siéntete unido todo el mundo, especialmente a aquellos que te resultan más molestos. Y a los que más sufren por la causa que sea. Abre los ojos y sé consciente de que Dios es tu Padre y todos esos que sufren son tus hermanos. Luego pregúntate: ¿Qué tengo que hacer? Conocerás en esta pregunta tus miedos y tus cobardías; también tus esperanzas; conocerás tu verdad.

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Casto Acedo
Mayo 2026

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