lunes, 6 de abril de 2026

Virgen de la Albuera (6 de Abril)


HOMILÍA EN LA FIESTA DE LA VIRGEN DE LA ALBUERA 2026

(Para escuchar un comentario sobre el trasfondo social de esta homilía puedes escuchar el audio que se enlaza al final del texto)

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Compañeros sacerdotes, Mayordoma y miembros de la Hermandad, Sr Alcalde y corporación municipal, feligreses y pueblo de san Pedro de Mérida:

LA PASCUA, TIEMPO DE ENCUENTRO

Ayer celebrábamos en nuestra Parroquia y pueblo de san Pedro de Mérida, la procesión de los encuentros, que terminaba viviendo al templo a celebrar la eucaristía de la resurrección y haciendo la ofrenda floral a la Virgen de la Albuera.

En cierto modo, TODO LO QUE CELEBRÁBAMOS EN SEMANA SANTA SON “ENCUENTROS”... Y LA VIDA MISMA ES “ENCUENTRO”; a veces desencuentros y encontronazos, es verdad) ... pero lo que construye la vida no son éstos sino los “sanos encuentros” con personas y circunstancias que dan sentido a nuestros días.

Una fiesta es un encuentro de personas que comparten un mismo sentimiento de gratitud. Y la fiesta tiene siempre una dimensión comunitaria... ¿Imagináis una fiesta en solitario? Imposible. Si o hay nadie con quien compartir, con quien dialogar, ... no hay felicidad... no hay fiesta.

TODA LA SEMANA SANTA ES UN PROGRAMA DE ENCUENTROS COMUNITARIOS:

Domingo de Ramos: encuentro de Jesús con un pueblo que le aclama, aunque en la Pasión se vuelve contrario: ¡Crucifícale!

Jueves Santo. Jesús se reúne con sus discípulos en la Última cena y nos deja el memorial... “Haced esto en memoria mía”... “Lo que yo he hecho, hacedlo vosotros”... Y ¿qué ha hecho Jesús? Salir al encuentro de la humanidad necesitada de un norte hacia el que dirigirse... El “memorial” (Eucaristía) es el punto de encuentro (por eso hoy también la celebramos)

Viernes Santo. Encuentro con la cruz -con el crucificado- . La cruz parece romperlo todo... pero no es así. En la noche de Viernes Santos volvíamos a encontrarnos, y esta vez nos reunía la Virgen de la Soledad... Nos encontrábamos para consolar, acompañar a María doliente, como nos encontramos cuando alguien de la comunidad o pueblo vive momentos difíciles.

Y el Sábado Santo y ayer Domingo de Resurreción teníamos la “PROCESIÓN DE LOS ENCUENTROS”... María (la Iglesia) se encuentra con el Resucitado y pasa de vivir “sin miedos”, confiada en que Jesús camina con ella.... Pasamos de la oscuridad (manto negro) a la luz (manto blanco) ...

Con cada encuentro vamos aprendiendo algo, vamos acumulando experiencias, vamos creciendo; o menguando en los desencuentros y encontronazos

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 ENCUENTRO CON NUESTRA  MADRE DE LA ALBUERA

Hoy nos encontramos con la Virgen María, Madre de la Albuera. Y Madre y símbolo de la Iglesia. Diría más, María es madre y símbolo de un Pueblo (San Pedro de Mérida). Si soltamos lo religioso y profundizamos en lo espiritual, no hay duda de que, incluso para no-creyentes y no-católicos, esta imagen nuestra, además de su valor estético y religioso, tiene un significado de “integración de un pueblo”. Forma parte de nuestra historia.

¿QUÉ NOS APORTA NUESTRO ENCUENTO CON LA VIRGEN DE LA ALBUERA? ¿QUÉ LUZ, QUÉ ENSEÑANZA, QUÉ FUERZA, ... IRRADIA SU IMAGEN CUANDO LA ENTRONIZAMOS Y SACAMOS A NUESTRAS CALLES?

La Virgen María de Nazaret aparece en los evangelios como MUJER VIRTUOSA. Puede sonar como muy pío y cursi eso de “virtuosa”, pero “virtud" significa fuerza, poder, capacidad. Nos preguntamos: ¿Qué poderes emergen de esta imagen, -mejor de esta persona- la Virgen María que veneramos bajo la advocación de La Albuera, y que hoy celebramos?

La Iglesia católica considera que hay dos tipos de virtudes... Las virtudes morales (cardinales; fundamentales en la cultura clásica) y las teologales. Virtudes morales son   “la prudencia (capacidad de elegir lo que nos conviene decir y hacer) , la justicia (darle a Dios y al prójimo lo que le es debido) , la fortaleza (que asegura en las dificultades la firmeza y la constancia en la búsqueda del bien) y la templanza (que modera la atracción de los placeres y procura el equilibrio en el uso de los bienes creados.) (CATIC 1885).Estas virtudes morales las hallamos en la Virgen María. Eligió decir sí a Dios (prudencia), respondió a lo que Dios le pedía (justicia), fue una mujer fuerte, se mantuvo de pie -sin venirse abajo- junto a la cruz (fortaleza) vivió la austeridad evangélica (templanza).

Las otras virtudes, las teologales, arraigan las anteriores en Dios: FE, ESPERANZA Y AMOR. María destaca por ser mujer de fe, de esperanza y de amor. Tuvo una vida teologal, de relación con Dios que determina su propio ser como mujer creyente, esperanzada y amorosa.


María, mujer creyente (fe) 

Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá” (Lc 1,45). Hay que destacar en la Virgen María, y en cada persona y en la vida de un pueblo, la fuerza de la fe, que no es un simple “creer lo que no se ve”. Tener fe es confiar, fiarse de algo, “sé de quien me he fiado”  (2 Tim 1,.12), dicen las Sagradas Escrituras.  María supo de quien se fiaba.

La fe pide silenciar la razón egocéntrica, los propios pensamientos, para aprender a pensar desde Dios, o lo que es lo mismo, desde el silencio original que nos abre a nuevos criterios. Es cuestión de “saber escuchar”. María “obedeció”, pero antes escuchó, sopesó; la fe no es ciega... “Aquí estoy, esclava del Señor” (Lc 1,38)... LA FE MUEVE MONTAÑAS... Quien emprende una tarea, una vida matrimonial, un negocio, un proyecto,... necesita fe... y su éxito va a depender mucho de eso. María, modelo de fe es modelo de emprendedores.

LA FE ES UN RIESGO. Nunca sabes cómo va a acabar algo que inicias, pero una persona que no arriesga, un pueblo que no se confía a proyectos nuevos, una persona o sociedad no-emprendedora,  envejece y muere. MARIA ES MODELO DE FE, de riesgo, de lanzarse a una misión que parecía imposible: "¿Cómo será posible si no conozco varón?", le dijo al ángel de la Anunciación. "Para Dios nada hay imposible" (Lc 1,34-35), le respondió"; y ella se lanzó a vivir su misión.


María, mujer de esperanza 

Si la fe exige depurar “nuestros pensamientos”, nuestra visión estrecha de la vida, la esperanza exige depurar nuestros sentimientos. Todos tenemos dentro una serie de experiencias que marcan nuestra vida: infancia más o menos feliz, experiencias familiares diversas, alguna situación dolorosa, etc... Y eso nos hace ver la vida de una manera u otra... y a nivel de pueblo, también hay una memoria o cúmulo de experiencias.

Se habla de MEMORIA HISTÓRICA: traumas, éxitos, gozos y dolores de una persona o de un grupo concretos. Esa memoria nos hace vivir en esperanza o desesperanza. Cuando esa memoria genera dolor y sufrimiento, debe ser sanada, aceptada, asimilada, reconciliada. Y esto vale para las personas y para los grupos humanos; se necesita RECONCILIACIÓN CON UNO MISMO Y RECONCILIACIÓN COMUNITARIA. Los conflictos personales y comunitarios  suelen ser fruto de una memoria negativa (experiencias dolorosas). La paz fruto de una memoria reconciliada.

La Virgen María es “Madre de la esperanza”, ¿cómo? Vivió una situación difícil: embarazo nada convencional, ¿rechazo de su entorno?. Hubo de conciliar su estado y sus circunstancias con los convencionalismos sociales del momento. Y parece ser que no desespero.

¿CÓMO ENTENDIÓ MARIA LA ESPERANZA? Aprendió que la esperanza no se ha de poner en algo externo, en que cambien las circunstancias de afuera mientras esperas pacientemente. Desde la fe en Dios vivió la esperanza desde su centro (vientre), ahí donde estaba Jesús gestándose. San Pablo dice que la esperanza es “ANCLA DEL ALMA”, un sentimiento interior que te permite superar los problemas y dificultades, trabajar por cambiar el mundo, sin quemarte;  vivió en la esperanza de que las promesas de Dios pronunciadas por el ángel de la Anunciación se cumplirían: “Tu Hijo será será grande y será llamado Hijo del Altísimo; ... y su reino no tendrá fin.” (Lc 1,32-33). 

Anclada en la fe María no temió y se comprometió a fondo. Así, junto a la cruz, como Abrahán, “esperó contra toda esperanza” (Rm 4,18) QUIEN TIENE DENTRO A DIOS NO TEME ni se arredra. El miedo es lo que genera la desesperanza. “Aunque camine por cañadas oscuras nada temo, porque tú vas conmigo” (Salmo 23,4).Y no se trata de un no-temor pasivo, sino valiente, que lanza a testimoniar y trabajar por la justicia y la verdad hasta el límite del martirio.

La Virgen de la Albuera es para nosotros signo y ejemplo de ESPERANZA. Cuando las cosas se tuercen en la vida personal o cuando nuestra dedicación a la justicia parece no dar frutos, ¿no hemos experimentado en muchas ocasiones cómo al acudir a Nuestra Señora nos hemos mantenido firmes en la esperanza? ¡Cuánto necesitamos hoy de esta virtud! La falta de trabajo y vivienda, la situación global económica difícil, las guerras fratricidas,... CUANDO MUCHOS VALORES PARECEN DERRUMBARSE, CUANDO TODO SE VE OSCURO, LA ESPERANZA NOS SOSTIENE PARA SEGUIR LUCHANDO. Una esperanza, dice san Pablo, que se asienta en la fe en Cristo Jesús triunfador sobre el mal y la muerte: "¿Quién nos separará del amor de Cristo?, ¿la tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?; .. Pero en todo esto vencemos de sobra gracias a Aquel que nos ha amado" (Rm 8, 35.37).


María, Madre de amor.

Señalamos finalmente a Nuestra Señora da la Albuera como MODELO DE CARIDAD O AMOR. Si la fe nos pedía en cierto modo “crucificar” o purificar nuestros pensamientos y razones; si la esperanza nos exige reconciliarnos con nuestras experiencias, sobre todo las negativas, la caridad o amor exige poner la voluntad al servicio de Dios y del prójimo cuando nuestra tendencia suele ser la de buscar ser servidos más que servir.

María puso su vida al servicio de la humanidad aceptando ser la madre del Salvador. No miró por ella sino por nosotros. No pidió que la adoráramos; su enseñanza fue que buscáramos imitar a Jesús, que no vino para ser servido sino para servir y dar su vida en beneficio de todos (cf Mt 19,28).  Este fue el programa de vida de María: “Haced lo que él os diga” (Jn 2,5), haced lo que veis que Él hace, porque su palabra nunca contradice sus hechos.

MARIA MADRE ENSEÑA A SUS HIJOS A AMAR. Lo hace amándonos ella. Y ella sabe que la salvación, la salud mental y espiritual, se funda en una vida amorosa, de servicio, nada ególatra ni egoísta. Su visita a Ain Karen, así llama la tradición al pueblo de la montaña donde vivió su prima Isabel, embarazada de seis meses, nos muestra a la Virgen como una joven preocupada por las necesidades de quienes le rodean. Acude y experimenta el gozo del amor práctico. 

Vivir adecuadamente nuestra fiesta de la Virgen de la Albuera  sólo es posible viviendo el amor entre nosotros. “Amaos como yo os he amado” (Jn 15,12)dijo Jesús. Amémonos también como nos ama Nuestra madre de la Albuera. Observa la mirada dulce y amorosa, la sonrisa complaciente y amable que refleja la imagen que veneramos. Contemplándola nos empapamos de su belleza y dulzura; nos llenaos de su amor a Jesús y a la humanidad. En Ella tenemos un ejemplo de amor, de vacío de pretensiones de grandiosidad.

La clave de una vida acertada está en el amor. LAS MIMBRES CON LAS QUE TEJER EL CESTO DE NUESTRO PUEBLO ES EL “AMOR MUTUO”, con lo que eso conlleva de compromiso por el bienestar de todos. El amor entre nosotros ha de ser “efectivo”, comprometido con la justicia y la defensa de los más débiles.

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Vivamos este día con el gozo de tener una Madre adornada de VIRTUDES tan excelsas. Dijimos que “virtud” significa “fuerza, valor”. Que nuestra MADRE DE LA ALBUERA nos ayude a fortalecernos personalmente, como parroquia y como pueblo, con las virtudes morales de la prudencia, la templanza, la justicia, y la fortaleza; y que Dios nos conceda crecer en fe, esperanza y amor.

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Comentario en audio:


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¡FELIZ DÍA DE NUESTRA MADRE DE LA ALBUERA!.

Casto Acedo 
6 Abril 2026

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